Project Management

El liderazgo no es una habilidad más. Es la ventaja competitiva del PM (y el 99% ya lo sabe) - Leadership is not just another skill. It's the PM's competitive advantage (and 99% already know it).

From the José González, Ecuador Blog
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Mi blog es un espacio donde podremos compartir información de Dirección de Proyectos en Español, buscando como unificar criterios y desarrollar habilidades para la Dirección de Proyectos, personalizado al público habla hispana. My blog is a space where we can share Project Management information in Spanish, looking for how to unify criteria and develop skills for Project Management, personalized to the Spanish speaking public.

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En los últimos años, he tenido la oportunidad de trabajar con directores de proyecto en distintos sectores del Ecuador: desde empresas familiares en crecimiento hasta organizaciones que están comenzando a estructurar sus primeras PMO. Y si hay algo que se repite de manera consistente, no es la falta de metodologías, ni de herramientas, ni siquiera de conocimiento técnico. Es algo mucho más profundo: la necesidad de un liderazgo real en la gestión de proyectos.
Los datos lo confirman. En el análisis nacional de la gestión de proyectos, las habilidades de liderazgo se reconocen como una de las cualidades más críticas del director de proyectos, con un nivel de aceptación que supera el 80% de acuerdo fuerte entre los profesionales . Pero más allá del dato, lo relevante es lo que representa: una toma de conciencia colectiva de que dirigir proyectos en Ecuador ya no es solo coordinar tareas, sino también influir en sistemas organizacionales complejos.
Estamos, sin duda, entrando en una segunda ola de gestión de proyectos en el país.
Una ola marcada por tres elementos clave: una mayor demanda empresarial de resultados tangibles, el crecimiento progresivo de las PMO como estructuras formales de gobernanza y una presión creciente por integrar nuevas capacidades, como la inteligencia artificial. A esto se suma un fenómeno que está cambiando el mercado: la entrada de talento joven, con nuevas expectativas, nuevas formas de trabajar y una menor tolerancia a estructuras rígidas.
Sin embargo, este crecimiento se basa en una base que aún presenta brechas significativas. El 65,5% de las empresas en Ecuador todavía no cuenta con una PMO formal; el 44,8% no tiene personal con formación especializada en dirección de proyectos, y los proyectos siguen enfrentando problemas estructurales como cambios de prioridades, limitación de recursos y deficiencias en la recopilación de requisitos.
En ese contexto, el liderazgo deja de ser deseable y se convierte en indispensable.
En entornos maduros, los procesos corrigen las desviaciones. En entornos de desarrollo, son las personas, en particular los líderes, quienes compensan las debilidades del sistema.
Un director de proyectos no solo gestiona el alcance, el tiempo y el costo. Gestiona la incertidumbre organizacional, los conflictos de poder, la ambigüedad en la toma de decisiones y, en muchos casos, la falta de autoridad formal. De hecho, el estudio muestra que el 37,9% de los PM tiene apenas un nivel medio de autoridad sobre los recursos.
Esto redefine completamente el rol.
El éxito ya no depende de cuánto controlas, sino de cuánto influyes.
A partir de la experiencia de campo y del análisis de datos, el liderazgo efectivo en Ecuador no es un concepto teórico. Es un modelo práctico que se construye sobre cuatro capacidades críticas:
1. Influencia sin autoridad
El PM rara vez tiene control total sobre el equipo ni sobre los recursos. Su capacidad real radica en alinear intereses, generar compromiso y movilizar actores sin depender de la jerarquía formal.
2. Resolución estratégica de conflictos
Los conflictos no son excepciones, son parte del sistema. Cambios de prioridades, objetivos difusos y recursos limitados generan fricción constante. El líder efectivo no evita el conflicto, lo gestiona y lo convierte en decisiones.
3. Comunicación ejecutiva
No se trata de reportar avances, sino de traducir la información técnica en decisiones de negocio. Aquí es donde muchos proyectos fallan: comunican datos, pero no generan acción.
4. Toma de decisiones bajo incertidumbre
El entorno actual, con presión por resultados rápidos y una adopción tecnológica emergente, exige decisiones incompletas, pero oportunas. El liderazgo moderno no espera tener toda la información; actúa con criterio.
El liderazgo no se construye solo con experiencia. Se entrena. Y en el contexto actual, hay prácticas concretas que pueden marcar una diferencia inmediata:
  • Sustituir las reuniones de seguimiento por las de decisión: cada interacción debe cerrar con una acción clara.
  • Mapear stakeholders según su nivel de influencia real, no según el organigrama.
  • Incorporar “micronegociaciones” diarias: cada asignación de recurso es una negociación.
  • Traducir cada riesgo en una decisión pendiente: si no hay decisión, no hay gestión de riesgos.
  • Implementar la comunicación en tres niveles: operativo (equipo), táctico (interesados) y estratégico (alta dirección).
Estas prácticas no requieren inversión, requieren criterio.
Hoy, un director de proyectos que combine liderazgo, visión estratégica y capacidad de adaptación puede convertirse en un activo crítico para cualquier organización.
No es casualidad que el interés por la inteligencia artificial esté creciendo en el país, con tecnologías como machine learning, deep learning y procesamiento de lenguaje natural consideradas relevantes por más del 40% de los profesionales .
Pero aquí hay una verdad incómoda: la tecnología no reemplaza al liderazgo. Lo exige más.
En Ecuador y, seguramente, en otros países, el problema no es que falten herramientas. Es que aún estamos aprendiendo a liderar en entornos donde las reglas no están completamente definidas.
Por eso, el liderazgo no es una habilidad complementaria. Es la capacidad que permite que todo lo demás funcione.

Fuente: basado en el Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador – Volumen 2 y en su contraste con el Volumen 1. Puedes revisar ambos informes aquí: https://www.grupogonzalez.ec/Publicaciones

Sobre la Autor
PhD(c) José Luis González Rugel. | MAE, MBI, MIE, PMP®, PMI - RMP®, PMI - ACP®, PMI-PMOCP®, GPM-b®, SMC®, SPOC®, TPM® | Asesor, docente, investigador en dirección de proyectos.
Contacto profesional: [email protected]
Red Social: https://www.linkedin.com/in/josegonzalezproyectos/

English Version.

In recent years, I have had the opportunity to work with project managers across different sectors in Ecuador—from growing family businesses to organizations that are just beginning to structure their first PMOs. And if there is one recurring pattern, it is not the lack of methodologies, tools, or even technical knowledge. It is something much deeper: the need for real leadership in project management.
The data confirms it. In the national analysis of project management, leadership skills are recognized as one of the most critical qualities of a project manager, with over 80% of professionals strongly agreeing. But beyond the statistic, what truly matters is what it represents: a collective awareness that managing projects in Ecuador is no longer just about coordinating tasks, but about influencing complex organizational systems.
We are, without a doubt, entering a second wave of project management in the country.
This wave is defined by three key elements: a growing business demand for tangible results, the progressive rise of PMOs as formal governance structures, and increasing pressure to integrate new capabilities such as artificial intelligence. Added to this is a transforming force in the market: the entry of young talent with new expectations, new ways of working, and less tolerance for rigid structures.
However, this growth is built on a foundation that still presents significant gaps. 65.5% of companies in Ecuador still lack a formal PMO; 44.8% lack personnel with specialized project management training; and projects continue to face structural challenges such as shifting priorities, limited resources, and deficiencies in requirements gathering.
In this context, leadership is no longer optional—it becomes essential.
In mature environments, processes correct deviations. In developing environments, it is people—particularly leaders—who compensate for system weaknesses.
A project manager does not only manage scope, time, and cost. They manage organizational uncertainty, power conflicts, decision-making ambiguity, and, in many cases, a lack of formal authority. In fact, the study shows that 37.9% of PMs operate with only a moderate level of authority over resources.
This completely redefines the role.
Success is no longer determined by how much you control, but by how much you influence.
Based on field experience and data analysis, effective leadership in Ecuador is not a theoretical concept—it is a practical model built on four critical capabilities:
  1. Influence without authority
  2. Project managers rarely have full control over teams or resources. Their real capability lies in aligning interests, building commitment, and mobilizing stakeholders without relying on formal hierarchy.
  3. Strategic conflict resolution
  4. Conflicts are not exceptions—they are part of the system. Shifting priorities, unclear objectives, and limited resources generate constant friction. Effective leaders do not avoid conflict; they manage it and turn it into decisions.
  5. Executive communication
  6. It is not about reporting progress, but about translating technical information into business decisions. This is where many projects fail: they communicate data, but do not drive action.
  7. Decision-making under uncertainty
  8. Today’s environment—marked by pressure for rapid results and the adoption of emerging technologies—demands incomplete yet timely decisions. Modern leadership does not wait for perfect information; it acts with judgment.
Leadership is not built through experience alone—it is trained. And in the current context, there are practical actions that can make an immediate difference:
  • Replace status meetings with decision meetings: every interaction must end with a clear action.
  • Map stakeholders based on real influence, not organizational charts.
  • Incorporate daily “micro-negotiations”: every resource allocation is a negotiation.
  • Translate every risk into a pending decision: without decisions, there is no risk management.
  • Structure communication at three levels: operational (team), tactical (stakeholders), and strategic (executives).
These practices do not require investment—they require judgment.
Today, a project manager who combines leadership, strategic vision, and adaptability can become a critical asset for any organization.
It is no coincidence that interest in artificial intelligence is growing in the country, with technologies such as machine learning, deep learning, and natural language processing considered relevant by more than 40% of professionals.
But here is an uncomfortable truth: technology does not replace leadership—it demands more of it.
In Ecuador—and likely in many similar markets—the problem is not the lack of tools. It is that we are still learning how to lead in environments where the rules are not fully defined.
That is why leadership is not a complementary skill. It is the capability that makes everything else work.

Source: Based on the Analysis of Project Management in Ecuador – Volume 2, and its comparison with Volume 1. You can review both reports here: https://www.grupogonzalez.ec/Publicaciones

About the Author
PhD(c) José Luis González Rugel | MAE, MBI, MIE, PMP®, PMI-RMP®, PMI-ACP®, PMI-PMOCP®, GPM-b®, SMC®, SPOC®, TPM®. Advisor, professor, and researcher in project management
Professional contact: [email protected]
LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/josegonzalezproyectos/
Posted on: April 12, 2026 01:45 PM | Permalink

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"O, it is excellent To have a giant's strength! But it is tyrannous To use it like a giant."

- William Shakespeare

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