Ágil, híbrido o predictivo: ¿Qué funciona realmente en Ecuador y en LATAM? - Agile, hybrid, or predictive: What really works in Ecuador and Latin America?
| En la última década, la conversación global sobre la dirección de proyectos ha estado dominada por una pregunta aparentemente simple: ¿qué enfoque es mejor? ¿Ágil, híbrido o predictivo? Sin embargo, cuando trasladamos esta discusión al contexto ecuatoriano, la respuesta deja de ser teórica y se convierte en una realidad mucho más compleja, marcada por limitaciones estructurales, cultura organizacional y niveles de madurez aún en evolución. El análisis de la gestión de proyectos en Ecuador, en sus versiones de 2024 y 2025, revela una verdad incómoda pero necesaria: en el país no existe un enfoque dominante por convicción estratégica, sino por inercia organizacional. Y eso cambia por completo la conversación. Según el estudio, las prácticas predictivas continúan siendo las más utilizadas en las organizaciones ecuatorianas, posicionándose como el segundo enfoque más frecuente después de la medición del desempeño. En contraste, las prácticas ágiles, aunque presentes en el discurso, ocupan posiciones intermedias o bajas en la frecuencia real de uso, mientras que enfoques más avanzados, como SAFe, DevOps o incluso Kanban, registran una adopción marginal. Esto desmonta uno de los mitos más extendidos en la región: “Ágil sirve para todo”. La evidencia demuestra lo contrario. En Ecuador, lo ágil no ha fracasado; simplemente no ha sido implementado en contextos donde realmente genere valor. La razón es clara: la mayoría de las organizaciones aún operan bajo estructuras funcionales, con baja autoridad del director de proyectos (solo el 29,3% reporta alta autoridad) y asignaciones de recursos mayoritariamente parciales (65,5%). En este contexto, pretender implementar marcos ágiles puros no solo es inviable, sino también contraproducente. Aquí es donde emerge el enfoque híbrido como una necesidad, no como una moda. Pero incluso el híbrido en Ecuador enfrenta un problema crítico: no está diseñado, está improvisado. Muchas organizaciones combinan prácticas ágiles y predictivas sin una arquitectura clara: sprints con aprobaciones rígidas, ceremonias ágiles con reportes pesados, iteraciones dentro de cronogramas inflexibles. El resultado no es agilidad, sino complejidad operativa. El verdadero reto no es elegir entre ágil, híbrido o predictivo. Es entender cuándo usar cada uno. Desde la práctica, se pueden identificar tres escenarios claros en el contexto ecuatoriano: Los proyectos de alta certeza, como infraestructura, cumplimiento regulatorio o implementaciones tradicionales, siguen beneficiándose de enfoques predictivos, en los que la planificación detallada reduce riesgos en entornos con baja tolerancia al cambio. Los proyectos de innovación o tecnología, en los que existe alta incertidumbre, requieren enfoques ágiles, pero solo si la organización tiene la madurez cultural para sostenerlos. Y finalmente, la gran mayoría de los proyectos en Ecuador, que combinan incertidumbre con restricciones organizacionales, requieren un enfoque híbrido bien diseñado, en el que se defina explícitamente qué se gestiona de forma predictiva y qué se adapta de manera ágil. Aunque más del 70% de los proyectos cumplen sus objetivos, solo una minoría lo hace de forma consistente en términos de tiempo y presupuesto, lo que evidencia una brecha entre la ejecución y el control. Entonces, ¿qué funciona realmente en Ecuador y quizás también en varios países de LATAM? Funciona lo que se adapta al contexto.
English Version Over the past decade, the global conversation around project management has been dominated by a seemingly simple question: which approach is better—Agile, hybrid, or predictive? However, when we bring this discussion into the Ecuadorian context, the answer shifts from theory to a far more complex reality shaped by structural limitations, organizational culture, and evolving levels of maturity. The analysis of project management in Ecuador, based on the 2024 and 2025 reports, reveals an uncomfortable yet necessary truth: there is no dominant approach driven by strategic conviction, but rather by organizational inertia. And that completely changes the conversation. According to the study, predictive practices remain the most widely used in Ecuadorian organizations, ranking second only to performance measurement. In contrast, Agile practices—while present in discourse—occupy mid-to-low positions in actual usage, while more advanced frameworks such as SAFe, DevOps, and even Kanban show only marginal adoption. This challenges one of the most widespread myths in the region: “Agile works for everything.” The evidence suggests otherwise. In Ecuador, Agile has not failed; it has simply not been implemented in contexts where it can truly generate value. The reason is clear: most organizations still operate under functional structures, with low project manager authority (only 29.3% report high authority) and largely partial resource allocation (65.5%). In this context, attempting to implement pure Agile frameworks is not only unfeasible but also counterproductive. This is where the hybrid approach emerges—not as a trend, but as a necessity. However, even the hybrid in Ecuador faces a critical issue: it is not designed; it is improvised. Many organizations combine Agile and predictive practices without a clear architecture: sprints with rigid approvals, Agile ceremonies with heavy reporting, iterations within inflexible schedules. The result is not agility—it is operational complexity. The real challenge is not choosing between Agile, hybrid, or predictive. It is understanding when to use each one. From a practical perspective, three clear scenarios can be identified in the Ecuadorian context: High-certainty projects—such as infrastructure, regulatory compliance, or traditional implementations—continue to benefit from predictive approaches, where detailed planning reduces risk in environments with low tolerance for change. Innovation or technology projects, characterized by high uncertainty, require Agile approaches—but only if the organization has the cultural maturity to sustain them. Finally, the majority of projects in Ecuador, which combine uncertainty with organizational constraints, require a well-designed hybrid approach—one that explicitly defines what is managed predictively and what is adapted in an Agile manner. Although more than 70% of projects achieve their objectives, only a minority do so consistently in terms of time and budget, revealing a gap between execution and control. So, what actually works in Ecuador—and perhaps in many Latin American countries? What works is what adapts to the context.
|
Design Thinking, Scrum y SAFe: ¿modas o herramientas que Ecuador no se atreve a usar? - Design Thinking, Scrum, and SAFe: Trends or Tools Ecuador Isn't Ready to Use?
| Hablar de innovación en la dirección de proyectos nos remite inevitablemente a metodologías como Design Thinking, Scrum o marcos de escalamiento ágil como SAFe. En el escenario internacional, estos enfoques han demostrado ser claves para transformar industrias, impulsar la creatividad, fomentar la colaboración y, sobre todo, aumentar la capacidad de respuesta ante entornos cambiantes. Sin embargo, cuando se observa la realidad ecuatoriana, el panorama es mucho menos alentador: estas herramientas se utilizan de manera marginal y en muchos casos apenas son conocidas, lo que abre la pregunta central de este ensayo: ¿son realmente modas pasajeras o más bien herramientas que Ecuador aún no se atreve a usar? El Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador (2024) revela que existe una marcada preferencia por enfoques predictivos. Según el ranking de frecuencia de uso de prácticas, las “mediciones de desempeño” y los enfoques tradicionales se ubican en los primeros lugares, mientras que Scrum ocupa la novena posición, Design Thinking la undécima y SAFe la última, con una puntuación de apenas 0,8 sobre 5 Más allá de la posición en el ranking, las cifras son contundentes:
Estos datos muestran una brecha estructural entre lo que ocurre en Ecuador y lo que marcan las tendencias internacionales. Mientras en países de mayor madurez en gestión los enfoques ágiles e híbridos se consolidan como norma, en nuestro entorno siguen apareciendo como iniciativas aisladas, dependientes de la voluntad de algunos líderes visionarios. El bajo nivel de implementación de metodologías innovadoras en Ecuador no puede atribuirse únicamente al desconocimiento. Existen patrones y causas identificables:
A nivel global, el Project Management Institute (PMI) ha documentado una tendencia clara hacia los enfoques híbridos, que combinan la planificación estructurada del mundo predictivo con la flexibilidad del ágil. En su Pulse of the Profession, el PMI destaca que más del 60% de las organizaciones en Norteamérica y Europa ya aplican enfoques híbridos en sus portafolios estratégicos. La razón es simple: no se trata de escoger entre lo tradicional y lo ágil, sino de encontrar el balance, sumar lo necesario de los dos enfoques. Un proceso de innovación en servicios puede iniciar con Design Thinking para comprender al cliente, continuar con un marco ágil como Scrum y, si escala a nivel corporativo, apoyarse en SAFe e incluso en productos y servicios bien determinados, trabajar con enfoque predictivo. Si Ecuador desea cerrar esta brecha, es necesario que directores de proyecto y organizaciones adopten un cambio de mentalidad y estrategia:
Design Thinking, Scrum no son modas. Son parte de un repertorio global de herramientas que permiten innovar, adaptarse y competir. El verdadero riesgo no está en adoptarlas, sino en ignorarlas. Mientras el mundo ya transita hacia lo híbrido, Ecuador corre el peligro de quedarse atrapado en solo un enfoque, que resulta insuficiente en un presente caracterizado por la incertidumbre. La pregunta no es si estas metodologías se impondrán en Ecuador, sino cuándo y cómo. La invitación es a que los directores de proyectos, las empresas y las instituciones no esperen a que la presión global los obligue, sino que tomen la iniciativa desde ahora. El documento “Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador” ofrece las bases para comprender dónde estamos y hacia dónde debemos ir. Lo demás dependerá de nuestra valentía para atrevernos a usar lo que hoy miramos desde lejos.
English VersionTalking about innovation in project management inevitably brings to mind methodologies such as Design Thinking, Scrum, or agile scaling frameworks like SAFe. Internationally, these approaches have proven key to transforming industries, boosting creativity, fostering collaboration, and, above all, increasing responsiveness to changing environments. However, when looking at the Ecuadorian reality, the outlook is much less encouraging: these tools are used marginally and, in many cases, are barely known, which raises the central question of this essay: are they truly fads or rather tools that Ecuador has yet to dare to use? The Analysis of Project Management in Ecuador (2024) reveals a marked preference for predictive approaches. According to the ranking of frequency of use of practices, "performance metrics" and traditional approaches rank highest. At the same time, Scrum occupies ninth place, Design Thinking eleventh, and SAFe last, with a score of just 0.8 out of 5. Beyond the ranking position, the figures are overwhelming: • 41.4% of project budgets remain in the hands of functional managers rather than project managers, which limits the autonomy necessary to implement agile methodologies. These data reveal a structural gap between Ecuador's current situation and international trends. While in countries with greater management maturity, agile and hybrid approaches are becoming established as the norm, in our region, they continue to appear as isolated initiatives, dependent on the will of a few visionary leaders. The low level of implementation of innovative methodologies in Ecuador cannot be attributed solely to a lack of awareness. There are identifiable patterns and causes: 1. Incipient organizational maturity. The report notes that the country still lacks a consolidated framework for project management. The lack of standardization reduces confidence in more flexible methodologies. Globally, the Project Management Institute (PMI) has documented a clear trend toward hybrid approaches, which combine the structured planning of the predictive world with the flexibility of agile. In its Pulse of the Profession, PMI highlights that more than 60% of organizations in North America and Europe already apply hybrid approaches in their strategic portfolios. The reason is simple: it's not about choosing between traditional and agile, but rather finding the right balance, combining the necessary elements of both approaches. A service innovation process can begin with Design Thinking to understand the customer, continue with an agile framework like Scrum, and, if scaled to the corporate level, rely on SAFe and even work with a predictive approach for specific products and services. If Ecuador wants to close this gap, project managers and organizations must adopt a shift in mindset and strategy:
Design Thinking and Scrum are not fads. They are part of a global repertoire of tools that enable innovation, adaptation, and competition. The real risk is not in adopting them, but in ignoring them. As the world moves toward a hybrid approach, Ecuador risks becoming trapped in a single approach, which is insufficient in a present characterized by uncertainty. The question is not whether these methodologies will prevail in Ecuador, but when and how. The invitation is for project managers, companies, and institutions not to wait for global pressure to force them to do so, but to take the initiative now. The document "Analysis of Project Management in Ecuador" provides a foundation for understanding our current state and future direction. The rest will depend on our courage to dare to use what we see from afar today.
|
La Evolución de la Agilidad en la Dirección de Proyectos: ¿Estancamiento o Transformación? - The Evolution of Agility in Project Management: Stagnation or Transformation?
| Entrando en este año 2025, quise realizar una retrospectiva de los enfoques de proyectos. En algunos artículos se muestra la tendencia incremental del uso de enfoques híbridos, así como artículos donde se discute la muerte del enfoqué agil puro, como lo muestra el artículo ¿Será la IA la muerte de Agile? en donde se indica "Agile se convirtió en lo que intentó destruir" (Carboni, 2024). En los últimos años, la metodología ágil ha sido una pieza clave en la transformación de la gestión de proyectos. Desde su concepción con el Manifiesto Ágil en 2001, sus principios han influenciado significativamente la manera en que los equipos trabajan, fomentando la colaboración, la adaptabilidad y la entrega incremental de valor. Sin embargo, estudios recientes sugieren que el porcentaje de adopción de prácticas de agilidad pura ha disminuido en comparación con otros enfoques híbridos o adaptativos (Ågerfalk et al., 2020; PMI, 2023). Inicialmente, las prácticas ágiles como Scrum, Kanban y XP capturaron la atención de la industria debido a su capacidad para abordar proyectos en entornos de alta incertidumbre (Highsmith, 2009). Sin embargo, con el paso del tiempo, las organizaciones comenzaron a adaptar estos marcos a sus necesidades específicas, dando lugar a enfoques híbridos que combinan elementos predictivos y ágiles. Esto ha llevado a una disminución del uso exclusivo de metodologías ágiles en su forma pura (PMI, 2022). Alguna de las razones identificadas del decrecimiento en el uso de la agilidad pura son:
Algunos autores sugieren que la agilidad ha perdido su esencia transformadora y se ha convertido en una versión más flexible del enfoque predictivo. Esto ocurre porque las organizaciones tienden a institucionalizar las prácticas ágiles, convirtiéndolas en procesos estandarizados y burocráticos que limitan su capacidad de adaptación (Winter et al., 2020). Esta crítica también se basa en el hecho de que muchas implementaciones ágiles se centran más en cumplir con el "manual" que en seguir los principios fundamentales de entrega rápida y valor incremental. Las tendencias en la Dirección de Proyectos y que deben ser tomado muy en cuenta durante el 2025 son:
La disminución en el uso de la agilidad pura considero que no debe interpretarse como una falla, sino como una evolución hacia enfoques más adaptativos, flexibles e integral que reflejan las complejidades del mundo actual. La clave está en mantener los principios fundamentales de la agilidad, mientras se aprovechan las mejores prácticas de otros enfoques para maximizar el valor de los proyectos además de incorporar nuevas tecnología como la Inteligencia Artificial (IA) para incrementar el dinamismo de la información.
English version. Entering 2025, I wanted to take a retrospective of project approaches. Some articles show the incremental trend of using hybrid approaches and discuss the death of the pure agile approach, as shown in the article Will AI be the death of Agile? It is stated that "Agile became what it tried to destroy" (Carboni, 2024). In recent years, the agile methodology has been a key piece in project management transformation. Since its conception with the Agile Manifesto in 2001, its principles have significantly influenced how teams work, encouraging collaboration, adaptability, and incremental value delivery. However, recent studies suggest that the percentage of adoption of pure agile practices has decreased compared to other hybrid or adaptive approaches (Ågerfalk et al., 2020; PMI, 2023). Initially, agile practices such as Scrum, Kanban, and XP captured the industry's attention due to their ability to address projects in highly uncertain environments (Highsmith, 2009). However, over time, organizations began to adapt these frameworks to their specific needs, giving rise to hybrid approaches that combine predictive and agile elements. This has led to a decline in the exclusive use of agile methodologies in their pure form (PMI, 2022). Some of the identified reasons for the decrease in the use of pure agility are:
Some authors suggest that agility has lost its transformative essence and has become a more flexible version of the predictive approach. This occurs because organizations tend to institutionalize agile practices, turning them into standardized and bureaucratic processes that limit their ability to adapt (Winter et al., 2020). This criticism is also based on the fact that many agile implementations focus more on complying with the "manual" than on following the fundamental principles of rapid delivery and incremental value. The trends in Project Management that must be taken into account during 2025 are:
I believe that the decline in the use of pure agility should not be interpreted as a failure but rather as an evolution towards more adaptive, flexible, and comprehensive approaches that reflect the complexities of today's world. The key is to maintain the fundamental principles of agility, while leveraging best practices from other approaches to maximize the value of projects and incorporating new technologies such as Artificial Intelligence (AI) to increase the dynamism of information. Bibliografía
|



