Project Management

José González, Ecuador

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Mi blog es un espacio donde podremos compartir información de Dirección de Proyectos en Español, buscando como unificar criterios y desarrollar habilidades para la Dirección de Proyectos, personalizado al público habla hispana. My blog is a space where we can share Project Management information in Spanish, looking for how to unify criteria and develop skills for Project Management, personalized to the Spanish speaking public.

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Proyectos, sostenibilidad y competitividad: hacia un modelo de país basado en proyectos - Projects, sustainability, and competitiveness: towards a project-based country model

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Hablar de competitividad implica hablar de proyectos. No como una expresión técnica reservada para directores de proyecto, PMO o consultores, sino como una capacidad nacional para convertir ideas, políticas, inversiones, estrategias empresariales y necesidades sociales en resultados concretos. Un país no mejora su infraestructura solo porque declara prioridades. No transforma su sistema productivo solo con el diseño de planes. No innova solo por adoptar tecnología. Lo hace cuando logra ejecutar proyectos con disciplina, gobernanza, recursos, talento, sostenibilidad y medición de beneficios.

El dato de PMO resume bien la transición. En 2024, apenas el 34,5% de las organizaciones contaba con una oficina o departamento de gestión de proyectos; en 2025, la cifra asciende al 50%. Este avance confirma que más empresas están entendiendo que los proyectos no pueden depender únicamente del esfuerzo individual del Project Manager. Necesitan estructuras que prioricen, asignen recursos, controlen los cambios, midan los beneficios y conecten la ejecución con la estrategia. Pero también advierte que la mitad de las organizaciones todavía opera sin una estructura formal de gestión de proyectos. En un país que requiere obras, transformación digital, productividad, innovación y desarrollo territorial, esa ausencia no es solo una debilidad interna de las empresas; es una limitación para la competitividad nacional.

La sostenibilidad entra precisamente en este punto. Durante años se habló de sostenibilidad como si fuera un mero complemento ambiental o una exigencia reputacional. Hoy debe entenderse como una dimensión central de la gestión de proyectos. Un proyecto sostenible no es únicamente aquel que reduce los impactos ambientales. Es aquel que genera valor económico, social e institucional, utiliza recursos de manera responsable, protege a sus partes interesadas, mejora las capacidades locales y deja beneficios que pueden sostenerse tras el cierre. En Ecuador y LATAM, donde muchos proyectos impactan en comunidades, ciudades, servicios públicos, empleo, infraestructura y productividad, la sostenibilidad no puede quedar al final del proyecto; debe estar presente desde la formulación.

La competitividad de un país no se mide solo por la cantidad de proyectos que inicia, sino por la calidad con la que los prioriza, los ejecuta y los sostiene. Ecuador necesita carreteras, hospitales, escuelas, sistemas tecnológicos, proyectos productivos, programas sociales, transformación empresarial y modernización institucional. Pero si esos proyectos se planifican sin capacidad real, cambian de alcance sin control, no miden beneficios, no consideran impactos sociales y ambientales, o dependen de equipos sobrecargados, la inversión pierde fuerza. El proyecto puede existir, pero su valor se diluye.

Por eso, se necesita avanzar hacia una cultura de portafolio. La pregunta estratégica no debería ser “¿cuántos proyectos tenemos?”, sino “¿qué cartera de proyectos construye el país que queremos?”. A nivel empresarial, esto implica seleccionar proyectos que fortalezcan la productividad, la innovación, la experiencia del cliente, la eficiencia operativa y la sostenibilidad financiera. A nivel público, implica priorizar proyectos que mejoren los servicios, reduzcan brechas, generen infraestructura útil, aumenten la transparencia y fortalezcan la confianza ciudadana. A nivel académico y social, implica desarrollar capacidades para que las nuevas generaciones puedan liderar proyectos con método, ética y visión de impacto.

El modelo de país basado en proyectos debería sustentarse en cinco pilares.

El primero es gobernanza. Sin gobernanza, los proyectos dependen de urgencias, presiones y decisiones tardías. Una gobernanza madura define quién decide, con qué información, bajo qué criterios y en qué momento. En obras públicas, por ejemplo, esto implica contar con comités de decisión, control formal de cambios, responsables de beneficios, gestión de riesgos y trazabilidad de las decisiones. Una obra no debería avanzar solo porque está contratada; debería hacerlo porque mantiene sentido estratégico, viabilidad técnica, control de costos y valor público.

El segundo pilar es la gestión de beneficios. La lógica tradicional se ha concentrado demasiado en entregar productos: la obra construida, el sistema instalado, el proceso implementado, el programa lanzado. Pero el verdadero éxito está en el beneficio: reducción de tiempos, mejora del servicio, ahorro, productividad, cobertura, seguridad, satisfacción ciudadana y sostenibilidad operativa. Un proyecto no termina cuando se entrega; termina cuando demuestra que ha generado el valor prometido. Esta idea es especialmente importante para proyectos públicos, porque una carretera, un hospital o una plataforma estatal no deben medirse solo por la inauguración, sino por su impacto real en los ciudadanos y en los territorios.

El tercer pilar es la sostenibilidad integrada. Cada proyecto debería incorporar una evaluación mínima de los impactos económicos, sociales, ambientales e institucionales. No se trata de burocratizar la ejecución, sino de tomar mejores decisiones. Un proyecto de construcción debería plantearse preguntas sobre el consumo de recursos, la seguridad, las comunidades afectadas, el mantenimiento futuro y la resiliencia. Un proyecto tecnológico debería considerar la adopción, la privacidad, la continuidad, la accesibilidad y la eficiencia energética. Un programa social debería evaluar el impacto, la cobertura, la equidad, la permanencia y la capacidad institucional. La sostenibilidad debe dejar de ser un discurso externo y convertirse en un criterio de diseño.

El cuarto pilar es la capacidad organizacional. El Volumen 2 muestra avances en la dedicación plena de recursos, pero también confirma que los recursos limitados siguen siendo el cuello de botella principal. Por ello, ninguna organización debería aprobar un proyecto sin validar la capacidad real: personas disponibles, competencias críticas, presupuesto, proveedores, tiempo directivo y soporte operativo. Esta práctica es aplicable desde mañana: antes de comprometer fechas, cada organización debería construir una matriz simple de capacidad por rol crítico y compararla con la cartera vigente. La pregunta no es solo si el proyecto es deseable, sino si la organización está en condiciones de ejecutarlo de manera responsable.

El quinto pilar es datos e inteligencia. El informe muestra un crecimiento importante del interés por tecnologías emergentes: en 2025, más del 80% considera muy relevantes tecnologías como el machine learning y los servicios en la nube, y se proyectan aplicaciones concretas de IA en la planificación, la estimación de tiempos y el control de riesgos. Pero la inteligencia artificial no resolverá por sí sola los problemas de ejecución. Para que funcione, se necesitan datos confiables: cronogramas reales, costos reales, riesgos, cambios, beneficios, desempeño de los proveedores, capacidad de los recursos y lecciones aprendidas. Un país basado en proyectos también necesita una memoria basada en datos.

La sostenibilidad y la competitividad no son caminos separados. Un proyecto mal diseñado puede ser barato al inicio y costoso para el país a largo plazo. Un proyecto sostenible puede exigir más análisis, pero genera mayor resiliencia, confianza y valor. La verdadera competitividad no está en ejecutar rápido cualquier iniciativa, sino en ejecutar bien los proyectos que transforman capacidades, reducen brechas y fortalecen el futuro.

Un modelo de país basado en proyectos no consiste en llenar el territorio de iniciativas desconectadas. Significa construir una cartera nacional de transformación: proyectos bien seleccionados, bien gobernados, sostenibles, medidos por sus beneficios y ejecutados por profesionales competentes. Esa es la diferencia entre hacer proyectos y construir el futuro.

Fuente: basado en el Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador – Volumen 2 y su contraste con el Volumen 1. Puedes revisar ambos informes aquí: https://www.grupogonzalez.ec/Publicaciones

Sobre la Autor
PhD(c) José Luis González Rugel. | MAE, MBI, MIE, PMP®, PMI-RMP®, PMI-ACP®, PMI-PMOCP®, GPM-b®, SMC®, SPOC®, TPM® | Asesor, docente, investigador en dirección de proyectos.
Contacto profesional: [email protected]
Red Social: https://www.linkedin.com/in/josegonzalezproyectos/

English Version

Talking about competitiveness means talking about projects. Not as a technical expression reserved for project managers, PMOs, or consultants, but as a national capability to turn ideas, policies, investments, business strategies, and social needs into concrete results. A country does not improve its infrastructure simply by declaring priorities. It does not transform its productive system simply by designing plans. It does not innovate simply by adopting technology. It does so when it can execute projects with discipline, governance, resources, talent, sustainability, and benefits measurement.

The PMO data summarizes this transition well. In 2024, only 34.5% of organizations had a project management office or department; in 2025, the figure rose to 50%. This progress confirms that more companies understand projects cannot depend solely on the Project Manager's individual effort. They need structures that prioritize, allocate resources, control changes, measure benefits, and connect execution with strategy. But it also warns that half of organizations still operate without a formal project management structure. In a country that requires public works, digital transformation, productivity, innovation, and territorial development, this absence is not only an internal weakness of companies; it is a limitation for national competitiveness.

Sustainability enters precisely at this point. For years, sustainability was discussed as if it were merely an environmental add-on or a reputational requirement. Today, it must be understood as a central dimension of project management. A sustainable project is not only one that reduces environmental impacts. It is one that generates economic, social, and institutional value, uses resources responsibly, protects its stakeholders, improves local capabilities, and leaves benefits that can be sustained after closure. In Ecuador and Latin America, where many projects affect communities, cities, public services, employment, infrastructure, and productivity, sustainability cannot be an afterthought; it must be present from formulation.

A country’s competitiveness is not measured only by the number of projects it starts, but by the quality with which it prioritizes, executes, and sustains them. Ecuador needs roads, hospitals, schools, technological systems, productive projects, social programs, business transformation, and institutional modernization. But if those projects are planned without real capacity, change scope without control, fail to measure benefits, ignore social and environmental impacts, or depend on overloaded teams, the investment loses strength. The project may exist, but its value becomes diluted.

For this reason, organizations should move toward a portfolio culture. The strategic question should not be “how many projects do we have?” but rather “what portfolio of projects is building the country we want?” At the business level, this means selecting projects that strengthen productivity, innovation, customer experience, operational efficiency, and financial sustainability. At the public level, it means prioritizing projects that improve services, reduce gaps, generate useful infrastructure, increase transparency, and strengthen citizen trust. At the academic and social level, it means developing capabilities so that new generations can lead projects with method, ethics, and an impact-oriented vision.

A project-based country model should rest on five pillars.

The first is governance. Without governance, projects depend on urgency, pressure, and late decisions. Mature governance defines who decides, with what information, under what criteria, and when. In public works, for example, this means having decision committees, formal change control, benefit owners, risk management, and decision traceability. A public work should not move forward simply because it has been contracted; it should move forward because it maintains strategic meaning, technical feasibility, cost control, and public value.

The second pillar is benefits management. The traditional logic has focused too much on delivering products: the completed public work, the installed system, the implemented process, the launched program. But true success lies in the benefit: reduced times, improved service, savings, productivity, coverage, safety, citizen satisfaction, and operational sustainability. A project does not end when it is delivered; it ends when it proves that it has generated the promised value. This idea is especially important for public projects, because a road, a hospital, or a government platform should not be measured only by its inauguration, but by its real impact on citizens and territories.

The third pillar is integrated sustainability. Every project should incorporate a minimum assessment of economic, social, environmental, and institutional impacts. This is not about bureaucratizing execution, but about making better decisions. A construction project should consider resource consumption, safety, affected communities, future maintenance, and resilience. A technology project should consider adoption, privacy, continuity, accessibility, and energy efficiency. A social program should evaluate impact, coverage, equity, permanence, and institutional capacity. Sustainability must move from external discourse to a design criterion.

The fourth pillar is organizational capacity. Volume 2 shows progress in fully dedicating resources, but it also confirms that limited resources remain the main bottleneck. Therefore, no organization should approve a project without validating real capacity: available people, critical competencies, budget, suppliers, management time, and operational support. This practice can start tomorrow: before committing dates, every organization should build a simple capacity matrix by critical role and compare it with the current portfolio. The question is not only whether the project is desirable, but whether the organization can execute it responsibly.

The fifth pillar is data and intelligence. The report shows significant growth in interest in emerging technologies: in 2025, more than 80% consider technologies such as machine learning and cloud services highly relevant, and concrete AI applications are projected in planning, time estimation, and risk control. But artificial intelligence will not solve execution problems on its own. For it to work, it needs reliable data: real schedules, real costs, risks, changes, benefits, supplier performance, resource capacity, and lessons learned. A project-based country also needs a data-based memory.

Sustainability and competitiveness are not separate paths. A poorly designed project may be cheap at the beginning and costly for the country in the long term. A sustainable project may require more analysis, but it generates greater resilience, trust, and value. True competitiveness is not about executing any initiative quickly, but about executing well the projects that transform capabilities, reduce gaps, and strengthen the future.

A project-based country model does not mean filling the territory with disconnected initiatives. It means building a national transformation portfolio: well-selected, well-governed, sustainable projects, measured by their benefits and executed by competent professionals. That is the difference between doing projects and building the future.

Source: Based on the Analysis of Project Management in Ecuador – Volume 2 and its comparison with Volume 1. Both reports are available here: https://www.grupogonzalez.ec/Publicaciones

About the Author
PhD(c) José Luis González Rugel | MAE, MBI, MIE, PMP®, PMI-RMP®, PMI-ACP®, PMI-PMOCP®, GPM-b®, SMC®, SPOC®, TPM® | Advisor, lecturer, and researcher in project management.
Professional Contact: [email protected]
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Posted on: September 27, 2026 11:48 PM | Permalink | Comments (0)

Cómo consolidar una cultura de proyectos madura: hoja de ruta práctica - How to Establish a Mature Project Culture: A Practical Roadmap

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Hablar de cultura de proyectos en cualquier lugar implica ir más allá de metodologías, formatos, cronogramas o certificaciones. Una cultura madura de proyectos no se construye únicamente porque una empresa declare que trabaja “por proyectos”, ni porque utilice herramientas digitales, tableros ágiles o reuniones de seguimiento. Se consolida cuando la organización aprende a convertir sus ideas estratégicas en iniciativas priorizadas, financiadas, ejecutadas, controladas y evaluadas por el valor que generan. En ese punto, la dirección de proyectos deja de ser una función operativa y se convierte en una capacidad organizacional.

El Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador – Volumen 2 muestra que el país atraviesa una segunda ola de profesionalización. La primera medición, realizada en 2024, permitió elaborar una radiografía inicial de la disciplina. La segunda, en 2025, amplió la muestra, lo que permitió observar tendencias más claras. El mensaje central es potente: Ecuador avanza, pero aún no ha consolidado una cultura de proyectos plenamente madura. Hay más conciencia, más estructuras, más jóvenes entrando al ecosistema, más interés por la inteligencia artificial y una mayor presencia de los PMO. Sin embargo, persisten debilidades estructurales: baja certificación internacional, recursos limitados, autoridad incompleta del Project Manager, corrupción del alcance, adopción tecnológica desigual y una gestión aún muy dependiente de esfuerzos individuales.

La cultura madura de proyectos empieza con una decisión ejecutiva: dejar de aprobar proyectos por presión, intuición o entusiasmo, y comenzar a priorizarlos por valor, capacidad y alineación estratégica. Muchas organizaciones ecuatorianas aún tienen carteras infladas, en las que todos los proyectos parecen importantes, pero solo unos pocos reciben recursos suficientes. Esto se refleja en el informe de 2025: el 47,6% de los encuestados identifica los recursos limitados como la principal causa de fracaso. Esta cifra revela que el problema no está solo en la ejecución; muchas veces nace antes, cuando la empresa compromete resultados sin validar su capacidad real.

Por eso, la primera práctica para consolidar la madurez consiste en crear un filtro de priorización. Toda empresa debería clasificar sus proyectos según criterios mínimos: alineación estratégica, beneficio esperado, urgencia, complejidad, riesgo, disponibilidad de recursos, impacto en clientes o ciudadanos y costo de no ejecutar. Este filtro no requiere una plataforma sofisticada para empezar. Puede comenzar con una matriz simple y una reunión mensual de portafolio. Lo importante es cambiar la pregunta: no se trata de “¿qué proyecto queremos hacer?”, sino de “¿qué proyecto debemos ejecutar primero y qué estamos dispuestos a detener para hacerlo bien?”.

La segunda práctica consiste en profesionalizar la PMO, pero sin que se convierta en una oficina de reportes. Una PMO madura no existe para pedir matrices, perseguir cronogramas o consolidar presentaciones. Su verdadero valor radica en mejorar la calidad de las decisiones. Debe ayudar a definir estándares, priorizar iniciativas, anticipar riesgos, proteger recursos críticos, controlar cambios, medir beneficios y generar aprendizaje organizacional. El enfoque recomendado por PMI es coherente con esta visión: las PMO más efectivas priorizan la entrega de valor por encima del proceso, y actúan como soporte para equipos y tomadores de decisión orientados a resultados.

La tercera práctica consiste en medir lo que realmente importa. Durante años, muchas empresas han medido los proyectos con tres indicadores clásicos: tiempo, costo y alcance. Son necesarios, pero insuficientes. Una cultura madura debe incorporar indicadores de valor realizado, predictibilidad, salud del alcance, capacidad real de los recursos, experiencia del usuario, riesgos anticipados, decisiones pendientes, sostenibilidad y aprendizaje organizacional. Un proyecto puede terminar dentro del cronograma y aun así no generar beneficios. Puede ejecutar el presupuesto y aun así no resolver el problema. Puede entregar todos sus productos y, aun así, dejar procesos débiles o usuarios insatisfechos. Medir mejor es decidir mejor.

La cuarta práctica consiste en fortalecer la gestión de recursos como capacidad organizacional. El avance de 2025 muestra una mejora en la asignación completa de recursos respecto de 2024, pero los recursos limitados siguen siendo el principal obstáculo. Esto demuestra que asignar personas no equivale a planificar la capacidad. Toda empresa debería contar con una matriz de capacidad por rol crítico: director de proyecto, sponsor, usuario clave, especialistas técnicos, financiero, compras, legal, operaciones, calidad y proveedores. Antes de aprobar un proyecto, la organización debe saber si esos perfiles existen, si tienen disponibilidad real y qué impacto tendrá el nuevo proyecto en la carga actual.

La quinta práctica consiste en disciplinar el control de cambios. La corrupción del alcance sigue siendo un signo de baja madurez. En organizaciones inmaduras, los cambios se aceptan por presión, para evitar conflictos o para complacer al stakeholder más influyente. En organizaciones maduras, los cambios se analizan. Cada solicitud debe responder cinco preguntas: qué valor agrega, qué impacto tiene en el tiempo, qué impacto tiene en el costo, qué riesgo introduce y qué beneficio modifica. El problema no es cambiar; el problema es cambiar sin trazabilidad, sin análisis y sin decisión ejecutiva.

La sexta práctica consiste en formar líderes capaces de dirigir sin autoridad formal. En Ecuador, muchos Project Managers no tienen control total sobre los recursos, los presupuestos ni las prioridades. Por ello, la madurez no depende únicamente de nombrar directores de proyecto, sino también de desarrollar líderes capaces de influir. Liderar sin poder jerárquico exige persuasión, negociación, construcción de alianzas y comunicación ejecutiva. El PM debe aprender a presentar decisiones con evidencia: “con esta capacidad, el proyecto se retrasa”; “con este cambio, el presupuesto aumenta”; “sin este recurso, el beneficio se reduce”; “si se prioriza este proyecto, otro debe pausarse”. Esa es la diferencia entre reportar problemas y tomar decisiones.

La séptima práctica consiste en integrar la tecnología y la inteligencia artificial con propósito. El informe 2025 muestra un mayor interés por tecnologías emergentes, especialmente en machine learning, servicios en la nube, procesamiento del lenguaje natural y automatización. Sin embargo, la tecnología solo genera valor cuando hay información confiable. Una organización que no registra tiempos reales, costos reales, cambios, riesgos, decisiones y beneficios no podrá aprovechar la IA de manera seria. La hoja de ruta debe comenzar con datos básicos de calidad y evolucionar hacia tableros ejecutivos, analítica predictiva, simulación de escenarios y alertas tempranas.

La octava práctica consiste en conectar los proyectos con la sostenibilidad y el impacto. En Ecuador, especialmente en obras públicas, infraestructura, servicios, educación, salud y tecnología, los proyectos no solo tienen impacto financiero, sino también social, ambiental e institucional. Una cultura madura debe preguntarse no solo si el proyecto terminó, sino también qué cambió positivamente para los usuarios, los ciudadanos, los clientes o las comunidades. Esta visión se alinea con la gestión de beneficios: los entregables no son el fin; son medios para generar resultados, beneficios y valor sostenible.

La novena práctica consiste en fortalecer la formación y la certificación. El informe de 2025 señala que el 73% de los profesionales no posee certificación internacional. Este dato debe preocupar, no porque la certificación sea la única medida de capacidad, sino porque refleja una brecha de formalización frente a los estándares globales. Ecuador necesita una ruta de profesionalización por niveles: formación básica para quienes inician, certificaciones ágiles o predictivas según el tipo de proyecto, especialización en riesgos, portafolios, PMO, beneficios, sostenibilidad e inteligencia artificial aplicada. La universidad, la empresa y los gremios deben trabajar juntos para que el talento joven no aprenda únicamente por ensayo y error.

La décima práctica consiste en construir la memoria organizacional. Muchas empresas repiten los mismos errores porque no convierten sus proyectos en oportunidades de aprendizaje. Una cultura madura documenta las lecciones aprendidas, analiza las causas raíz, identifica patrones de desviación, evalúa a los proveedores, mejora las plantillas, ajusta los contratos y retroalimenta la planificación futura. La madurez no se demuestra solo ejecutando un proyecto exitoso; se demuestra cuando cada proyecto mejora la forma en que la organización ejecutará el siguiente.

Esta hoja de ruta también se aplica al sector público y a las obras públicas. Una obra no debería considerarse exitosa solo porque fue inaugurada. Debe evaluarse por el beneficio que genera: reducción de tiempos, mejora de servicios, cobertura, seguridad, eficiencia, sostenibilidad y confianza pública. En ese sentido, una cultura madura de proyectos también es una política de competitividad y de desarrollo nacional.

La transición hacia una cultura madura de proyectos no será inmediata. Requiere disciplina, liderazgo y consistencia. También requiere aceptar una verdad incómoda: muchas organizaciones no fallan porque no tengan metodología, sino porque no tienen gobernanza suficiente para sostenerla. Una metodología sin decisiones oportunas es burocracia. Una PMO sin valor es un reporte. Un cronograma sin recursos es una ilusión. Un proyecto sin beneficios medidos es una promesa incompleta.

Consolidar una cultura de proyectos madura implica formar organizaciones capaces de ejecutar proyectos con menos improvisación y más evidencia. Significa que los proyectos públicos y privados deben dejar de depender exclusivamente del esfuerzo individual del Project Manager y empezar a sustentarse en sistemas de gobernanza, datos, liderazgo y aprendizaje. Significa entender que los proyectos no son documentos ni cronogramas; son vehículos para convertir la estrategia en resultados.

Fuente: basado en el Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador – Volumen 2 y su contraste con el Volumen 1. Puedes revisar ambos informes aquí: https://www.grupogonzalez.ec/Publicaciones

Sobre la Autor
PhD(c) José Luis González Rugel. | MAE, MBI, MIE, PMP®, PMI-RMP®, PMI-ACP®, PMI-PMOCP®, GPM-b®, SMC®, SPOC®, TPM® | Asesor, docente, investigador en dirección de proyectos.
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English Version

Talking about project culture anywhere means going beyond methodologies, templates, schedules, or certifications. A mature project culture isn't built simply because a company declares it works “by projects,” or because it uses digital tools, agile boards, or follow-up meetings. It takes hold when the organization learns to turn strategic ideas into initiatives that are prioritized, funded, executed, controlled, and evaluated by the value they generate. At that point, project management ceases to be an operational function and becomes an organizational capability.

The Analysis of Project Management in Ecuador – Volume 2 shows that the country is going through a second wave of professionalization. The first measurement, carried out in 2024, enabled an initial snapshot of the discipline. The second, in 2025, expanded the sample, allowing clearer trends to be observed. The central message is powerful: Ecuador is advancing, but it has not yet consolidated a fully mature project culture. Awareness is higher, structures are stronger, more young professionals are entering the ecosystem, interest in artificial intelligence is growing, and PMOs are more present. However, structural weaknesses persist: low international certification, limited resources, incomplete Project Manager authority, scope creep, uneven technology adoption, and management that still depends heavily on individual effort.

A mature project culture begins with an executive decision: stop approving projects based on pressure, intuition, or enthusiasm, and start prioritizing them based on value, capacity, and strategic alignment. Many Ecuadorian organizations still have inflated portfolios, where every project seems important, but only a few receive sufficient resources. The 2025 report reflects this: 47.6% of respondents identify limited resources as the main cause of failure. This figure shows the problem isn't only execution; it often starts earlier, when a company commits to results without validating its real capacity.

That is why the first practice for consolidating maturity is to create a prioritization filter. Every company should classify its projects according to minimum criteria: strategic alignment, expected benefit, urgency, complexity, risk, resource availability, impact on customers or citizens, and the cost of not executing. This filter does not require a sophisticated platform to get started. It can begin with a simple matrix and a monthly portfolio meeting. What matters is changing the question: it is not about “which project do we want to do?” but rather “which project should we execute first, and what are we willing to stop in order to do it well?”

The second practice is to professionalize the PMO without letting it become a reporting office. A mature PMO does not exist to request metrics, chase schedules, or consolidate presentations. Its true value lies in improving decision quality. It must help define standards, prioritize initiatives, anticipate risks, protect critical resources, control changes, measure benefits, and generate organizational learning. PMI's recommended approach aligns with this vision: the most effective PMOs prioritize value delivery over process and serve as support structures for teams and decision-makers focused on results.

The third practice is to measure what truly matters. For years, many companies have measured projects using three classic indicators: time, cost, and scope. They are necessary, but insufficient. A mature culture must incorporate indicators of realized value, predictability, scope health, real resource capacity, user experience, anticipated risks, pending decisions, sustainability, and organizational learning. A project may finish on schedule and still fail to generate benefits. It may execute the budget and still fail to solve the problem. It may deliver all its outputs and still leave weak processes or dissatisfied users. Measuring better means deciding better.

The fourth practice is to strengthen resource management as an organizational capability. Progress in 2025 shows improved full resource allocation compared to 2024, but limited resources remain the main obstacle. This demonstrates that assigning people is not the same as planning capacity. Every company should have a capacity matrix by critical role: project manager, sponsor, key user, technical specialists, finance, procurement, legal, operations, quality, and suppliers. Before approving a project, the organization must know whether those profiles exist, whether they have real availability, and what impact the new project will have on the current workload.

The fifth practice is to discipline change control. Scope creep remains a sign of low maturity. In immature organizations, people accept changes because of pressure, to avoid conflict, or to satisfy the most influential stakeholder. In mature organizations, they analyze changes. Every request must answer five questions: what value it adds, what impact it has on time, what impact it has on cost, what risk it introduces, and what benefit it modifies. The problem is not change; it is changing without traceability, analysis, or executive decision-making.

The sixth practice is to develop leaders who can manage without formal authority. In Ecuador, many Project Managers do not have full control over resources, budgets, or priorities. Therefore, maturity does not depend only on appointing project managers, but also on developing leaders capable of influencing. Leading without hierarchical power requires persuasion, negotiation, alliance-building, and executive communication. The PM must learn to present decisions with evidence: “with this capacity, the project will be delayed”; “with this change, the budget will increase”; “without this resource, the benefit will be reduced”; “if this project is prioritized, another one must be paused.” That is the difference between reporting problems and driving decisions.

The seventh practice is to integrate technology and artificial intelligence with purpose. The 2025 report shows greater interest in emerging technologies, especially machine learning, cloud services, natural language processing, and automation. However, technology generates value only when information is reliable. An organization that does not record actual times, costs, changes, risks, decisions, and benefits cannot take AI seriously. The roadmap must start with basic data quality and evolve toward executive dashboards, predictive analytics, scenario simulation, and early-warning alerts.

The eighth practice is to connect projects with sustainability and impact. In Ecuador, especially in public works, infrastructure, services, education, health, and technology, projects have not only financial impact, but also social, environmental, and institutional impact. A mature culture must ask not only whether the project was completed, but also what changed positively for users, citizens, customers, or communities. This vision aligns with benefits management: deliverables are not the end; they are means to generate outcomes, benefits, and sustainable value.

The ninth practice is to strengthen training and certification. The 2025 report indicates that 73% of professionals do not hold an international certification. This data should be concerning, not because certification is the only measure of capability, but because it reflects a formalization gap compared to global standards. Ecuador needs a tiered professionalization pathway: basic training for those starting out, agile or predictive certifications depending on the project type, and specialization in risks, portfolios, PMO, benefits, sustainability, and applied artificial intelligence. Universities, companies, and professional associations must work together so that young talent does not learn only through trial and error.

The tenth practice is to build organizational memory. Many companies repeat the same mistakes because they do not turn their projects into learning opportunities. A mature culture documents lessons learned, analyzes root causes, identifies deviation patterns, evaluates suppliers, improves templates, adjusts contracts, and feeds future planning. Maturity is not demonstrated by executing one successful project; it is demonstrated when each project improves how the organization executes the next one.

This roadmap also applies to the public sector and public works. A public work should not be considered successful simply because it was inaugurated. It must be evaluated by the benefits it generates: reduced times, improved services, coverage, safety, efficiency, sustainability, and public trust. In this sense, a mature project culture is also a policy for competitiveness and national development.

The transition toward a mature project culture will not be immediate. It requires discipline, leadership, and consistency. It also requires accepting an uncomfortable truth: many organizations fail not because they lack methodology, but because they lack enough governance to sustain it. A methodology without timely decisions is bureaucracy. A PMO without value is a report. A schedule without resources is an illusion. A project without measured benefits is an incomplete promise.

Consolidating a mature project culture means forming organizations capable of executing projects with less improvisation and more evidence. It means public and private projects must stop depending exclusively on the individual effort of the Project Manager and start being supported by systems of governance, data, leadership, and learning. It means understanding that projects are not documents or schedules; they are vehicles for turning strategy into results.

Source: Based on the Analysis of Project Management in Ecuador – Volume 2 and its comparison with Volume 1. Both reports are available here: https://www.grupogonzalez.ec/Publicaciones

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PhD(c) José Luis González Rugel | MAE, MBI, MIE, PMP®, PMI-RMP®, PMI-ACP®, PMI-PMOCP®, GPM-b®, SMC®, SPOC®, TPM® | Advisor, lecturer, and researcher in project management.
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Posted on: September 08, 2026 09:15 PM | Permalink | Comments (0)

La PMO en el Mundo y en Ecuador: Evolución, Tendencias y Oportunidades - The PMO in the World and in Ecuador: Evolution, Trends, and Opportunities

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La Oficina de Dirección de Proyectos (PMO, por sus siglas en inglés), que puede ser nombrada de diferentes maneras en las empresas, ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. De ser una función administrativa limitada a la gestión documental de proyectos, ha pasado a convertirse en un eje estratégico para la creación de valor empresarial

Las PMO han demostrado su importancia en la mejora del éxito de los proyectos. Según el informe Pulse of the Profession 2019 del PMI a nivel mundial, el 67% de las organizaciones encuestadas cuentan con una PMO. Además, aquellas con PMO establecida por más de dos años reportan que el 62% de sus proyectos alcanzan los beneficios empresariales previstos.

El ecosistema de PMO ha evolucionado hacia una integración más profunda con la estrategia organizacional. Un punto clave en esta evolución es la colaboración entre el PMI y la PMO Global Alliance (PMOGA), una iniciativa que busca estandarizar y elevar el rol de las PMO en las organizaciones a nivel mundial. Esta alianza refuerza la importancia de la certificación PMO-CP (PMO Certified Practitioner), que acredita a los profesionales en la implementación y gestión efectiva de oficinas de dirección de proyectos.

Las tendencias actuales en PMO incluyen:

  • Enfoque en la creación de valor: No se trata solo de cumplir plazos y presupuestos, sino de generar impacto estratégico en las organizaciones, asegurando la alineación con los objetivos corporativos.
  • Uso de metodologías híbridas: Las PMO modernas combinan enfoques predictivos con prácticas ágiles para mejorar la adaptabilidad de los proyectos. Según estudios de la PMOGA, las organizaciones que implementan modelos híbridos en sus PMO reportan un aumento del 30% en la efectividad de sus proyectos.
  • Mayor adopción de tecnologías digitales: La inteligencia artificial (IA), la automatización y las herramientas de gestión de portafolios están optimizando la toma de decisiones en proyectos. El informe XMO destaca que el 75% de las empresas con PMO avanzadas ya integran IA en la gestión de riesgos y planificación de recursos.

El estudio "Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador" revela una realidad desafiante para las PMO en Ecuador:

  • Solo el 34,5% de las empresas cuentan con un departamento de gestión de proyectos, lo que indica que aún falta un marco consolidado en la cultura organizacional.
  • El 65,5% de los proyectos reciben asignación parcial de recursos, lo que limita su efectividad y genera retrasos en la ejecución.
  • Las causas más comunes de fracaso en los proyectos incluyen cambios de prioridades (17,2%), recursos limitados (17,2%) y recopilación inadecuada de requisitos (12,1%), según los datos del informe.
  • Existen oportunidades en el uso de metodologías ágiles e híbridas, ya que a pesar del fuerte predominio de enfoques tradicionales, el 26% de las empresas encuestadas ya han comenzado a incorporar prácticas ágiles como Scrum y Kanban.     
  • Impacto de la PMO en el éxito empresarial: Se ha identificado que las empresas con PMO bien establecidas logran un aumento del 37% en el éxito de sus proyectos durante el primer año y un 65% en los siguientes cinco años, de acuerdo con el análisis de la presentación de Las PMOs en Ecuador realizado en el PMO DAY ECUADOR del año 2023 (Enlace).
  • Brecha de formación y certificación: Un 67,2% de los encuestados en Ecuador no posee certificaciones internacionales en dirección de proyectos, y no se tiene información de las personas que cuentan con certificación en PMO, lo que representa un área de mejora clave para el desarrollo del sector.

A pesar de estos desafíos, Ecuador presenta un terreno fértil para el crecimiento de las PMO. La necesidad de mayor madurez en la dirección de proyectos brinda la posibilidad de implementar estructuras robustas de PMO que alineen los proyectos con los objetivos estratégicos de las organizaciones.

La certificación PMO Certified Practitioner (PMO-CP) del PMI es una credencial especializada diseñada para aquellos que desean liderar, establecer y optimizar Oficinas de Dirección de Proyectos en cualquier tipo de organización. Esta certificación está dirigida a:

  • Directores de proyectos y programas que buscan ampliar su capacidad de gobernanza organizacional.
  • Líderes de PMO que desean mejorar la eficiencia y valor de su oficina de proyectos.
  • Consultores de gestión de proyectos que asesoran empresas en la implementación de PMO efectivas.
  • Ejecutivos y tomadores de decisiones interesados en fortalecer el alineamiento estratégico de los proyectos con los objetivos de negocio.

Si eres un profesional en los perfiles antes indicados, la certificación PMI-PMOCP (PMO Certified Practitioner) es una buena opción que te permitirá implementar y liderar PMO de alto impacto.

Para profundizar en estos temas y comprender mejor el estado actual de la dirección de proyectos en Ecuador, recomendamos la lectura del informe "Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador, Volumen 1". Este documento ofrece datos clave y análisis detallados que permiten visualizar las tendencias, oportunidades y desafíos del sector. Lo pueden encontrar en el link: 

https://www.researchgate.net/publication/385885147_Analisis_de_la_Gestion_de_Proyectos_en_Ecuador.

Además, invitamos a todos los profesionales de Ecuador, interesados a participar en el levantamiento de información para la edición 2025, contribuyendo con su experiencia y conocimientos a la construcción de un ecosistema de proyectos más sólido y alineado con las necesidades del mercado. Puede realizar al encuesta en el siguiente link: https://forms.gle/SLWicZEPWe4TRuyd6.

 

English Version

The Project Management Office (PMO), which many different names in companies can call, has evolved significantly in recent decades. From being an administrative function limited to project document management, it has become a strategic pillar for creating business value.

PMOs have demonstrated their importance in improving project success. According to PMI's 2019 Pulse of the Profession report, 67% of organizations surveyed have a PMO. Furthermore, those with a PMO established over two years report that 62% of their projects achieve the intended business benefits.

The PMO ecosystem has evolved toward a deeper integration with organizational strategy. A key point in this evolution is the collaboration between the PMI and the PMO Global Alliance (PMOGA). This initiative seeks to standardize and elevate the role of PMOs in organizations worldwide. This alliance reinforces the importance of the PMO-CP (PMO Certified Practitioner) certification, which accredits professionals in effectively implementing and managing project management offices.


Current trends in PMOs include:

• Focus on value creation: It's not just about meeting deadlines and budgets but about generating strategic impact on organizations, ensuring alignment with corporate objectives.
• Using hybrid methodologies: Modern PMOs combine predictive approaches with agile practices to improve project adaptability. According to PMOGA studies, organizations implementing hybrid models in their PMOs report a 30% increase in project effectiveness.
• Increased adoption of digital technologies: Artificial intelligence (AI), automation, and portfolio management tools are optimizing project decision-making. The XMO report highlights that 75% of companies with advanced PMOs already integrate AI into risk management and resource planning.

The "Analysis of Project Management in Ecuador" study reveals a challenging reality for PMOs in Ecuador:


• Only 34.5% of companies have a project management department, indicating that a consolidated framework is still lacking in the organizational culture.
• 65.5% of projects receive partial resource allocation, which limits their effectiveness and generates execution delays.
• The most common causes of project failure include priority shifts (17.2%), limited resources (17.2%), and inadequate requirements gathering (12.1%), according to the report.
• There are opportunities to use agile and hybrid methodologies since, despite the strong predominance of traditional approaches, 26% of the companies surveyed have already begun to incorporate agile practices such as Scrum and Kanban.
• Impact of the PMO on business success: Companies with well-established PMOs have been found to achieve a 37% increase in project success during the first year and a 65% increase in the following five years, according to an analysis of the presentation on PMOs in Ecuador conducted at PMO DAY ECUADOR 2023 (Link).
• Training and certification gap: 67.2% of respondents in Ecuador do not hold international project management certifications, and there is no information on individuals who hold PMO certification, which represents a key area for improvement for the sector's development.


Despite these challenges, Ecuador presents fertile ground for PMO growth. The need for greater maturity in project management provides the opportunity to implement robust PMO structures that align projects with organizations' strategic objectives.

The PMI PMO Certified Practitioner (PMO-CP) certification is a specialized credential designed for those who want to lead, establish, and optimize Project Management Offices in any organization. This certification is intended for:

• Project and program managers seeking to expand their organizational governance capabilities.
• PMO leaders seeking to improve the efficiency and value of their project offices.
• Project management consultants advising companies on implementing effective PMOs.
• Executives and decision-makers interested in strengthening the strategic alignment of projects with business objectives.

Suppose you are a professional with the profiles above. In that case, the PMI-PMOCP (PMO Certified Practitioner) certification is a good option that will allow you to implement and lead high-impact PMOs.

To delve deeper into these topics and better understand the current state of project management in Ecuador, we recommend reading the report "Analysis of Project Management in Ecuador, Volume 1." This document offers key data and detailed analysis that allow you to visualize the sector's trends, opportunities, and challenges. You can find it at the link:
https://www.researchgate.net/publication/385885147_Analisis_de_la_Gestion_de_Proyectos_en_Ecuador.

Additionally, we invite all interested professionals in Ecuador to participate in the data collection for the 2025 edition, contributing their experience and knowledge to building a more robust project ecosystem aligned with market needs. You can take the survey using the following link: https://forms.gle/SLWicZEPWe4TRuyd6.

Posted on: March 16, 2025 11:53 PM | Permalink | Comments (2)

¿Por qué ejecutamos las buenas prácticas? / Why do we execute good practices? Part 1.

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Desde mi punto de vista cuando comenzamos a aprender algo nuevo lo primero que preguntamos es ¿Qué tengo que hacer?; aprendemos los pasos que debo seguir, contamos con alguien que nos enseña y acompañe a seguir los pasos, pero llega un momento en que deseamos saber ¿Por qué? lo hago.

Conocer el POR QUÉ nos permitirá estar más motivados en hacerlo y conocer los beneficios que se pueden lograr y en algunos casos incluso encontrar puntos de mejora.

Es por ello por lo que voy a comenzar una serie de publicaciones donde pueda presentar el ¿POR QUÉ? debemos implementar las buenas prácticas de cada una de las áreas de conocimiento en nuestros proyectos.

¿Por qué y para qué hacemos la gestión de interesados?

  1. Nos permite conocer a todas las personas y organizaciones que de una u otra manera están involucrados en el proyecto y nos permite tener los datos de contacto.

  2. Nos permite conocer las expectativas de cada interesado para luego aterrizar adecuadamente los requerimientos y que no se queda nada fuera del análisis de alcance.

  3. Permite conocer a los interesados por medio de la evaluación que se realiza a cada uno. Normalmente se analiza poder e influencia en el proyecto, pero se puede analizar otras variables de acuerdo con el proyecto o cultura de empresa.

  4. Nos permite desarrollar un plan de acción de acuerdo con la evaluación que se realizó a cada interesado con el fin de evitar contratiempo con alguno de ellos en el futuro del proyecto y que todos estén motivados con el éxito del proyecto.

  5. En general la gestión de interesados es la base de que un proyecto culmine con éxito, dado que la gestión de interesados un punto clave durante todo el ciclo de este y que muchos conflictos se pueden evitar si se conocen quienes son, que esperan y cuál es su perfil.

¿Por qué y para qué hacemos la gestión de alcance?

  1. Permite aterrizar todos los entregables sean producto o servicios que se van a realizar en el proyecto, con ello se desea minimizar la probabilidad de futuros cambios en el proyecto o que nos falte recursos para culminar el proyecto.

  2. Conocer todos los requisitos y criterios de aceptación de cada producto y servicio, eso ayuda a estimar de mejor manera el tiempo y costo que se requiere para completar el entregable de manera completa

  3. La matriz de trazabilidad de requisitos ayuda para que podamos conocer cuando cumplimos el entregable de un interesado y validar que cubrimos los requisitos de todos los interesados

  4. La EDT nos permite conocer la estructura de como se va a realizar la ejecución del proyecto, lo cuál permite distribuir los recursos y actividades

  5. Conocer las exclusiones permite aclarar a todos los interesados sepan que no se va a entregar y con ello se evita que en el futuro exista la necesidad de incrementar los entregables del proyecto

  6. El diccionario de EDT ayuda a tener claro cada paquete de trabajo de la EDT, con ello se reduce la probabilidad que se defina mal las tareas al no tener claro el alcance del paquete de trabajo

  7. La correcta gestión de alcance evita que en el futuro aparezcan nuevos productos o servicios, características y/o requisitos que hagan que toda la planificación se cambie o que los recursos no sean suficientes.

Continuaremos con las siguientes áreas de conocimiento y deja tus comentarios si tienes alguna otra razón por la que desarrollamos las buenas prácticas en estás áreas de conocimiento.

English version.

From my point of view, when we start to learn something new, the first thing we ask is what do I have to do? we learn the steps that I must follow, we have someone to teach us and accompany us to follow the steps, but there comes a time when we want to know why do I do?.

Knowing the WHY will allow us to be more motivated to do so and to know the benefits that can be achieved and in some cases even find areas for improvement.

That is why I am going to start a series of publications where I can present the WHY? we must implement the good practices of each of the areas of knowledge in our projects.


Why and for what do we do stakeholder management?
1. It allows us to know all the people and organizations that in one way or another are involved in the project and allows us to have the contact information.
2. It allows us to know the expectations of each interested party to then properly land the requirements and that nothing is left out of the scope analysis.
3. It allows to know the interested parties through the evaluation that is carried out on each one. Normally, power and influence in the project are analyzed, but other variables can be analyzed according to the project or company culture.
4. It allows us to develop an action plan according to the evaluation that was made to each interested party in order to avoid setbacks with some of them in the future of the project and that all are motivated by the success of the project.
5. In general, stakeholder management is the basis for a project to be completed successfully, since stakeholder management is a key point throughout the cycle and that many conflicts can be avoided if you know who they are, what they expect, and who they are. what is your profile.

Why and for what do we do scope management?
1. It allows landing all the deliverables, whether they are products or services that are going to be carried out in the project, with this we want to minimize the probability of future changes in the project or that we lack resources to complete the project.
2. Knowing all the requirements and acceptance criteria of each product and service, this helps to better estimate the time and cost required to complete the deliverable completely.
3. The requirements traceability matrix helps us to know when we meet the deliverable of an interested party and validate that we cover the requirements of all interested parties
4. The EDT allows us to know the structure of how the project will be carried out, which allows the distribution of resources and activities
5. Knowing the exclusions makes it possible to clarify to all interested parties that it is not going to be delivered and thus avoids the need to increase the deliverables of the project in the future.
6. The WBS dictionary helps to be clear about each WBS work package, thereby reducing the probability that tasks will be misdefined by not being clear about the scope of the work package.
7. Proper scope management prevents new products or services, features and / or requirements from appearing in the future that make all planning change or that resources are not enough.

We will continue with the following areas of knowledge and leave your comments if you have any other reason why we develop good practices in these areas of knowledge.

Posted on: April 18, 2021 09:51 PM | Permalink | Comments (1)

¿Dónde se encuentran los Directores de Proyectos durante esta Pandemia?

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Definitivamente muy pocos Directores de Proyectos logramos identificar adecuadamente el impacto del virus COVID-19. En América Latina se veía como un evento muy lejano y que tardaría mucho en llegar. Por lo tanto, existió un supuesto que tendríamos tiempo para reaccionar, pero….

… nada más lejos de la realidad, el cambio fue muy brusco, en menos de 2 semanas la mayoría nos encontrábamos tratando de realizar teletrabajo, los negocios y actividades comerciales rápidamente tuvieron que cerrar sus instalaciones, los clientes en algunos proyectos no críticos en esta pandemia fueron suspendidos y ahora llevamos más de 3 semanas en cuarentena y con limitaciones de movilidad.

El concepto más claro de la teoría de restricción. Donde el entorno cambió de manera drástica e impactó en algún grado a cada uno de los proyectos existentes.

Las preguntas en este momento son: ¿dónde se encuentran los Directores de Proyectos?, ¿qué están haciendo en esta crisis?, ¿qué sucedió con los proyectos?, ¿en tiempo de crisis todo desaparece?

La realidad es que hoy más que nunca los Directores de Proyectos se encuentran allí.

  • Existe un gran grupo de directores de proyectos en el cuál, el cambio de entorno no detuvo los proyectos, sino que los aceleró, el tiempo de salida al mercado se acortó y se incrementaron las horas de trabajo, sumando a las dificultades de movilización encontramos una limitante más, el equipo. El trabajo del Director de Proyecto no solo se debe basar en el desarrollo de las actividades sino también en el cuidado de sus colaboradores, y donde muchos están usando las siguientes herramientas:
    • Realizar fast tracking y crashing para lograr acelerar las entregas de las actividades.
    • Redefinir las prioridades y el producto mínimo viable, para acortar el tiempo de puesta del producto en el mercado.
    • Hacer uso de herramientas de habilidades blandas para empatizar con sus colaboradores y buscar el equilibrio entre las entregas y el bienestar de ellos. Hay que recordar que solo el equipo de trabajo logrará que los proyectos se cumplan y es necesario mantener el equipo unido y monitorear el estado de cada uno.
  • En segunda instancia hay proyectos que han sido suspendidos, en dicho escenario también se encuentran los Directores de Proyectos, sobre todo buscando la solución de cómo retornar a las actividades, de cómo lograr que su equipo tenga trabajo en los siguientes días. Acá las herramientas que se encuentran usando son:
    • Enfocarse en las necesidades actual de los clientes.
    • Usar un enfoque de negocio.
    • Cuidar a su equipo en estos momentos de necesidades, es la mejor manera de lograr compromiso.
  • En tercera instancia se encuentran los Directores de Proyectos que están en las entidades con mayor trabajo ahora, como son los de salud, sanidad, seguridad, comida, etc. Aunque esto sea su actividad diaria, seguramente la sobredemanda hace que muchos directores de proyectos estén trabajando al 200% con el fin de poder mantener los recursos necesarios y las actividades logísticas en operación.
  • En cuarta instancia se encuentran las familias que están en sus casas, manteniendo la cuarentena y ayudando sin salir. Algunos siguen trabajando desde sus domicilios y otros definitivamente limitados para ejecutar en su totalidad sus actividades. Y aunque muchos no lo crean los Directores de Proyectos también se encuentran allí, gestionando los recursos que tienen y buscando los mecanismos de optimizarlos para cumplir el objetivo de pasar la cuarentena y mantener sana y salva a su familia.

Desde mi punto de vista, la vida es proyectizada, todo lo que hacemos se puede gestionar como un proyecto y por ello todos somos directores de proyectos. Es por eso, que nos encontramos en todos lados, realizando las gestiones que mas se puedan para cumplir con éxito nuestros proyectos en cualquier instancia y sobre todo cuidando de nuestro equipo, que puede ser nuestros colaboradores, nuestros clientes, nuestra familia y nosotros mismos.

Sigamos con fuerza y recordemos las buenas prácticas de dirección de proyectos las cuales podemos usar en estos momentos para reducir la pérdida de recursos y maximizar el éxito de los proyectos que estemos viviendo.

 

English Version

Definitely very few Project Directors managed to adequately identify the impact of the COVID-19 virus. In Latin America it was seen as a very distant event that would take a long time to arrive. Therefore, there was an assumption that we would have time to react, but….

... nothing further from reality, the change was very abrupt, in less than 2 weeks most of us were trying to telework, businesses and commercial activities quickly had to close their facilities, clients in some non-critical projects in this pandemic They were suspended and now we have been in quarantine for more than 3 weeks and with mobility limitations.

The clearest concept of constraint theory. Where the environment changed dramatically and impacted to some degree each of the existing projects.

The questions now are: where are the Project Directors? What are they doing in this crisis? What happened to the projects?. In times of crisis everything disappears?

The reality is that today more than ever Project Managers are there.

- There is a large group of project managers in which, the change in environment did not stop the projects, but rather accelerated them, the time to market was shortened and working hours increased, adding to the difficulties of mobilization we found one more limitation, the team. The Project Director's work should not only be based on the development of activities but also on the care of his collaborators, and where many are using the following tools:

o Perform fast tracking and crashing to speed up the delivery of activities.

o Redefine the priorities and the minimum viable product, to shorten the time of putting the product on the market.

o Make use of soft skills tools to empathize with your collaborators and seek a balance between deliveries and their well-being. It must be remembered that only the work team will ensure that the projects are fulfilled, and it is necessary to keep the team together and monitor the status of each one.

- In the second instance there are projects that have been suspended, in this scenario there are also the Project Directors, especially looking for the solution of how to return to activities, how to get their team to have work in the following days. Here the tools they are using are:

o Focus on current customer needs.

o Use a business approach.

o Caring for your team in these times of need is the best way to achieve commitment.

- In the third instance are the Project Directors who are in the entities with the most work now, such as health, sanitation, security, food, etc. Although this is their daily activity, surely the over-demand means that many project managers are working 200% in order to be able to maintain the necessary resources and logistics activities in operation.

- In fourth instance are the families who are in their homes, maintaining the quarantine and helping without leaving. Some continue to work from their homes and others are limited to fully carry out their activities. And although many do not believe it, the Project Directors are also there, managing the resources they have and looking for the mechanisms to optimize them to meet the objective of quarantining and keeping their family safe and sound.

From my point of view, life is projected, everything we do can be managed as a project and therefore we are all project managers. That is why, we are everywhere, making the most possible efforts to successfully complete our projects in any instance and above all taking care of our team, which can be our collaborators, our clients, our family and ourselves.

Let's continue with strength and remember the good practices of project management which we can use now to reduce the loss of resources and maximize the success of the projects we are living.

Posted on: April 11, 2020 05:02 PM | Permalink | Comments (2)

"If God had meant for us to be naked, we'd have been born that way."

- Mark Twain

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