El crecimiento acelerado de las PMO en Ecuador: evidencia de madurez… y el desafío pendiente de la certificación - The accelerated growth of PMOs in Ecuador: evidence of maturity… and the pending challenge of certification
| En el artículo anterior analizamos la brecha de certificaciones en Ecuador y cómo el 73% de los Project Managers aún no cuenta con credenciales internacionales. Hoy el foco se desplaza hacia otro indicador clave de madurez organizacional: el crecimiento acelerado de las Oficinas de Gestión de Proyectos (PMO). Este fenómeno no es casual; es la señal más visible de que el país está evolucionando en la forma en que concibe la gestión estratégica de proyectos. El Volumen 1 del Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador (2024) mostraba que el 65,5% de las empresas no contaban con un departamento formal de gestión de proyectos (PMO o similar). Es decir, apenas el 34,5% tenía algún tipo de estructura formal. Esta cifra evidenciaba un ecosistema todavía incipiente, en el que los proyectos se gestionaban principalmente desde áreas funcionales, sin una gobernanza transversal sólida. Sin embargo, el Volumen 2 (2025) revela un incremento significativo en la adopción de PMO, alcanzando aproximadamente el 50% de las organizaciones con algún tipo de estructura formal. Este salto no es menor. Representa una transición clara de un modelo reactivo a uno estructurado. La pregunta, entonces, no es si Ecuador está madurando en gestión de proyectos, sino qué tan preparada está para sostener esa madurez. A nivel internacional, el PMI ha demostrado que las organizaciones con PMO consolidadas presentan tasas más altas de cumplimiento en alcance, cronograma y presupuesto. Además, muestran una mejor alineación entre proyectos y estrategia corporativa. Una PMO no es solo un departamento; es un mecanismo de gobernanza. Existen distintos tipos:
Los datos del Volumen 1 ya evidenciaban problemas estructurales en proyectos: cambios de prioridades (17,2%), recursos limitados (17,2%) y recopilación inadecuada de requisitos (12,1%). Estas causas están directamente relacionadas con la ausencia de gobernanza formal. Una PMO bien diseñada puede:
Aquí emerge la tensión crítica: mientras crecen las PMO, la tasa de certificación internacional sigue siendo baja. El volumen 1 mostraba que el 67,2% no tenía certificaciones, y el volumen 2 indica que la cifra incluso aumentó hasta el 73%. Esto implica que muchas PMO están lideradas por profesionales con experiencia práctica, pero sin respaldo metodológico certificado. El riesgo no es menor: una PMO sin estándares sólidos puede convertirse en una estructura burocrática que genera reportes, pero no valor. La brecha de certificación afecta:
No todas las empresas requieren el mismo tipo de PMO, pero existen señales claras de necesidad:
Cómo implementar una PMO con éxito
Podemos afirmar que Ecuador y probablemente otros países de Latinoamérica se encuentran en una fase de transición acelerada hacia la madurez en la gestión de proyectos. El crecimiento de PMO es evidencia clara de una evolución estructural. Sin embargo, la brecha en la certificación en Ecuador evidencia una madurez incompleta. La oportunidad profesional es evidente: los directores de proyectos que combinen experiencia, certificación internacional y visión estratégica serán los líderes naturales de esta nueva etapa. Para las empresas, invertir en PMO y certificaciones no es un gasto, es competitividad nacional. Ecuador está construyendo la arquitectura de una gestión de proyectos más madura. La expansión de las PMO es un paso firme. Pero ahora el desafío es fortalecer el talento que las lidera. Invito a la comunidad profesional, académica y empresarial a revisar el Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador – Volumen 2, en el que estos hallazgos se presentan con mayor profundidad estadística y comparativa. La profesionalización no es un evento; es un proceso. Y Ecuador está en el punto exacto en el que las decisiones estratégicas marcarán la diferencia en la próxima década. English Version In the previous article, we analyzed the certification gap in Ecuador and how 73% of Project Managers still lack international credentials. Today, the focus shifts to another key indicator of organizational maturity: the accelerated growth of Project Management Offices (PMOs). This phenomenon is not accidental; it is the most visible sign that the country is evolving in its conception of strategic project management. Volume 1 of the Analysis of Project Management in Ecuador (2024) showed that 65.5% of companies did not have a formal project management department (PMO or similar). That is, only 34.5% had any type of formal structure. This figure revealed a still-nascent ecosystem in which projects were managed primarily from functional areas, without robust cross-functional governance. However, Volume 2 (2025) reports a significant increase in PMO adoption, with approximately 50% of organizations having some form of formal structure. This leap is not insignificant. This represents a clear transition from a reactive to a structured model. The question, then, is not whether Ecuador is maturing in project management, but how prepared it is to sustain that maturity. Internationally, the PMI has demonstrated that organizations with consolidated PMOs exhibit higher rates of compliance with scope, schedule, and budget. Furthermore, they demonstrate better alignment between projects and corporate strategy. A PMO is not just a department; it is a governance mechanism. There are different types: • Support PMO, which offers templates, standards, and methodological advice. • Control PMO, which oversees compliance, indicators, and reporting. • Directive or strategic PMO, which prioritizes portfolios, allocates resources, and participates in executive decisions. In Ecuador, recent growth appears to be concentrated in operational and control PMOs, which is a healthy initial step. However, true maturity is achieved when the PMO assumes a strategic role, integrating portfolio, benefits, and project and program management software with corporate risk analysis. The data from Volume 1 already revealed structural problems in projects: shifting priorities (17.2%), limited resources (17.2%), and inadequate requirements gathering (12.1%). These issues are directly related to the absence of formal governance. A well-designed PMO can: • Reduce rework through standardization. • Improve resource allocation. • Implement performance metrics. • Integrate risk management. • Align projects with strategic objectives. Internationally, organizations with mature PMOs report up to 38% more successful projects than those without formal PMO structures. Herein lies the critical tension: while PMOs are growing, the rate of international certification remains low. Volume 1 showed that 67.2% lacked certifications, and Volume 2 indicates that this figure has even increased to 73%. This implies that many PMOs are led by professionals with practical experience but without certified methodological support. The risk is not insignificant: a PMO without solid standards can become a bureaucratic structure that generates reports, but not value. The certification gap affects: • Credibility with stakeholders. • Project manager's level of authority. • Access to higher salary ranges. • Ability to implement hybrid or advanced agile methodologies. In other words, the country is making progress in terms of its structure but still needs to consolidate the human capital that underpins it. Not all companies require the same type of PMO, but there are clear signs of need: • High frequency of priority changes. • Conflicts in resource allocation. • Projects with recurring cost overruns. • Lack of executive visibility of the portfolio. • Excessive dependence on individual talent. If these symptoms are present, implementing a PMO may be the next evolutionary step. How to successfully implement a PMO: 1. Define a strategic purpose, not just an operational one. 2. Align the PMO with senior management. 3. Start as a support PMO and evolve progressively. 4. Integrate clear performance metrics. 5. Invest in international certifications for the leadership team. The most common mistake is implementing a PMO as an organizational fad, without prior analysis. The PMO should not be an end in itself, but a means to generate value. We can affirm that Ecuador, and probably other Latin American countries, are in a phase of accelerated transition toward maturity in project management. The growth of PMOs is clear evidence of a structural evolution. However, the certification gap in Ecuador reveals incomplete maturity. The professional opportunity is evident: project managers who combine experience, international certification, and strategic vision will be the natural leaders of this new stage. For companies, investing in PMOs and certifications is not an expense; it is a matter of national competitiveness. Ecuador is building the architecture of a more mature project management system. The expansion of PMOs is a firm step. But now the challenge is to strengthen the talent that leads them. I invite the professional, academic, and business communities to review the Analysis of Project Management in Ecuador – Volume 2, which presents these findings with greater statistical and comparative depth. Professionalization is not an event; it is a process. And Ecuador is at the exact point where strategic decisions will make all the difference in the next decade. |
El Lider virtual - The virtual leader (article review)
| Arrancando en 2026, deseo hacer un análisis de un artículo que me pareció muy interesante y actual. Este artículo académico, titulado "The role of the leader in managing multigenerational virtual teams" y publicado en el Journal of Management and Financial Sciences (Koszyk, 2024), analiza el impacto del liderazgo en la gestión de equipos virtuales multigeneracionales. En el entorno laboral actual, el liderazgo virtual no es solo una opción, sino una necesidad. Sin embargo, el reto se vuelve más complejo cuando el equipo está compuesto por personas de hasta cuatro generaciones distintas: Baby Boomers, Generación X, Millennials (Y) y Generación Z. La investigación destaca que las generaciones Baby Boomers, X, Y y Z poseen estilos de trabajo, valores y expectativas tecnológicas distintas que los líderes deben armonizar. En el estudio realizado en 2024, la autora identifica una brecha significativa entre las competencias que los empleados esperan de sus supervisores y el desempeño que perciben en la práctica. Los resultados revelan que mientras la Generación Z prioriza la innovación y la retroalimentación, la Generación X otorga mayor importancia a las habilidades de gestión y coordinación de tareas. La investigación encontró una discrepancia significativa entre las competencias que los empleados esperan de sus líderes y el nivel que estos demuestran actualmente. No basta con saber usar Zoom o Slack; se requiere un equilibrio entre habilidades técnicas, sociales y de gestión. Según las fuentes, las expectativas varían drásticamente según el año en que nacieron los colaboradores: • Generación Z (los más jóvenes): Valora por encima de todo las competencias técnicas y la innovación. Para ellos, un líder debe ser un facilitador tecnológico que brinde retroalimentación constante y soluciones rápidas a problemas técnicos. Curiosamente, le dan menos importancia a las jerarquías tradicionales o a la gestión clásica. • Generación Y (Millennials): Su prioridad son las competencias sociales. Buscan líderes que sepan gestionar equipos multiculturales, que mantengan una comunicación clara y que eliminen las distracciones durante las reuniones virtuales. También valoran mucho que se reconozcan sus logros individuales en su salario. • Generación X: Este grupo pone el foco en las competencias de gestión. Esperan que su líder coordine el equipo con precisión, monitoree el progreso de las tareas e invierta seriamente en su desarrollo profesional. Es la generación que percibe la brecha más grande entre lo que esperan y lo que reciben de sus jefes actuales. El estudio concluye que el líder del futuro debe abandonar el "talle único" y adoptar un enfoque individualizado. Para tener éxito en la gestión multigeneracional, un líder debe: 1. Evitar el micromanagement y fomentar la autonomía. 2. Ser confiable y responsable, rasgos que todas las generaciones valoran por igual. 3. Dominar las herramientas virtuales para inspirar confianza técnica, especialmente entre los más jóvenes. Dirigir un equipo virtual multigeneracional es como ajustar una radio antigua: cada generación emite en una frecuencia distinta. El líder debe tener la sensibilidad y la destreza técnica para sintonizar cada una de ellas, eliminando la "estática" de la distancia física para que todo el equipo avance en armonía hacia los objetivos de la organización. Retomando un símil muy clásico, el líder virtual actúa como el director de una orquesta que toca en diferentes salas: no necesita estar físicamente al lado de cada músico, pero debe dominar la tecnología para que todos escuchen la misma partitura, asegurar que cada uno tenga autonomía para su instrumento y mantener una comunicación tan clara que la distancia no afecte la armonía del conjunto y esto le sumas que cada generación tiene su propia frecuencia de trabajo. Definitivamente, la dirección de proyecto virtual tiene el reto importante de gestionar un proceso de personalización para cada generación y cada stakeholder del proyecto, usando las mejores herramientas, como habilidades blandas y tecnología, para lograr que todo avance. Les dejo la fuente si desean profundizar más en el artículo y les invito a dejar sus comentarios sobre el tema. Fuente: Koszyk, B. (2024). The role of the leader in managing multigenerational virtual teams. Journal of Management and Financial Sciences, 18(58), 107–130. Englisch Version Starting in 2026, I want to analyze an article that I found very interesting and relevant. This academic article, titled "The role of the leader in managing multigenerational virtual teams" and published in the Journal of Management and Financial Sciences (Koszyk, 2024), analyzes the impact of leadership on the management of multigenerational virtual teams. In today's work environment, virtual leadership is not just an option but a necessity. However, the challenge becomes more complex when the team comprises people from up to four generations: Baby Boomers, Generation X, Millennials (Y), and Generation Z. The research highlights that the Baby Boomer, X, Y, and Z generations have distinct work styles, values, and technological expectations that leaders must harmonize. In the 2024 study, the author identifies a significant gap between the competencies employees expect from their supervisors and the performance they observe in practice. The results reveal that while Generation Z prioritizes innovation and feedback, Generation X places greater importance on management skills and task coordination. The research found a significant discrepancy between the skills employees expect from their leaders and the level these leaders currently demonstrate. Knowing how to use Zoom or Slack is not enough; a balance of technical, soft, and management skills is required. According to the sources, expectations vary drastically depending on the year employees were born: • Generation Z (the youngest): They value technical skills and innovation above all else. For them, a leader should be a technology facilitator who provides constant feedback and quick solutions to technical problems. Interestingly, they place less importance on traditional hierarchies or classic management styles. • Generation Y (Millennials): Their priority is soft skills. They seek leaders who know how to manage multicultural teams, maintain clear communication, and eliminate distractions during virtual meetings. They also highly value having their individual achievements recognized in their salaries. • Generation X: This group focuses on management skills. They expect their leader to coordinate the team precisely, monitor task progress, and invest seriously in their professional development. This generation perceives the most significant gap between what they expect and what they receive from their current managers. The study concludes that the leader of the future must abandon the "one-size-fits-all" approach and adopt an individualized one. To succeed in multigenerational management, a leader must: 1. Avoid micromanagement and foster autonomy. 2. Be reliable and accountable, traits that all generations value equally. 3. Master virtual tools to inspire technical confidence, especially among younger members. Leading a multigenerational virtual team is like tuning an old radio: each generation broadcasts on a different frequency. The leader must have the sensitivity and technical skill to connect with each generation, eliminating the "static" of physical distance so that the entire team can move forward harmoniously toward the organization's goals. To use a classic analogy, the virtual leader acts like the conductor of an orchestra playing in different rooms: they don't need to be physically present next to each musician, but they must master the technology so that everyone hears the same score, ensure that each person has autonomy for their instrument, and maintain communication so clear that distance doesn't affect the harmony of the ensemble. Add to this the fact that each generation has its own work frequency. Virtual project management definitely faces the significant challenge of managing a personalization process for each generation and each stakeholder of the project, using the best tools, such as soft skills and technology, to ensure that everything moves forward. I've included the source if you'd like to delve deeper into the article, and I invite you to leave your comments on the topic. Source: Koszyk, B. (2024). The role of the leader in managing multigenerational virtual teams. Journal of Management and Financial Sciences, 18(58), 107–130. |
¿Estamos midiendo bien nuestros proyectos? Lo que las empresas aún no saben del performance tracking - Are we measuring our projects correctly? What companies still don't know about performance tracking
| En el mundo empresarial actual, donde la presión por alcanzar resultados concretos es cada vez más intensa, medir el desempeño de los proyectos se ha convertido en una práctica común, casi una obsesión. El Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador confirma que las “mediciones del desempeño” ocupan el primer lugar en el ranking de prácticas más utilizadas por las organizaciones. Sin embargo, la pregunta de fondo es inevitable: ¿estamos midiendo de la manera correcta o simplemente nos estamos limitando a generar números que poco dicen sobre el verdadero impacto de los proyectos? El Project Management Institute (PMI) advierte que medir el desempeño no puede quedarse en el cumplimiento de cronogramas y presupuestos. Estas métricas, aunque necesarias, son insuficientes si no se conectan con la creación de valor, la alineación estratégica y la sostenibilidad de los resultados. En Ecuador, el informe revela que muchos proyectos sí cumplen sus objetivos inmediatos, pero en gran parte de los casos los retrasos, los cambios de alcance y la falta de recursos parciales siguen siendo la norma. Esto nos lleva a reflexionar que el performance tracking no está fallando en su intención, sino en su enfoque: medir no es lo mismo que gestionar. Hacerlo bien implica migrar de una visión reduccionista hacia una mirada integral. Por un lado, necesitamos indicadores adelantados (leading indicators) que anticipen riesgos, cambios de prioridades y cuellos de botella, en lugar de depender únicamente de métricas retrasadas (lagging indicators) que solo muestran lo que ya ocurrió. Por otro, resulta fundamental establecer mecanismos de retroalimentación continua que permitan adaptar la ejecución del proyecto en tiempo real. De poco sirve un dashboard elegante si la organización no utiliza esa información para tomar decisiones estratégicas. Para quienes aspiran a ser directores de proyecto en Ecuador, las recomendaciones son claras. Primero, invertir en formación y certificaciones internacionales: solo un tercio de los profesionales locales las posee, lo que evidencia una brecha de competitividad frente a mercados globales. Segundo, fortalecer habilidades digitales y de liderazgo estratégico, ya que la gestión de proyectos ya no se limita a controlar tareas, sino a guiar equipos, influir en la organización y generar confianza. Tercero, adoptar la inteligencia artificial y herramientas PPM para mejorar la predicción, la asignación de recursos y la transparencia en los resultados. Y finalmente, impulsar la creación de oficinas de proyectos (PMOs) robustas en las empresas, porque centralizar la medición y estandarizar los criterios de éxito es el único camino para reducir la subjetividad en la evaluación. Las organizaciones ecuatorianas están en un punto de inflexión: miden mucho, pero aún no miden lo que realmente importa. Mientras sigamos confundiendo el éxito de un proyecto con la simple entrega dentro del tiempo y costo planificados, seguiremos ignorando su impacto en el valor para el cliente, la sostenibilidad y la competitividad del país. Por eso, la invitación es doble: a los profesionales, para que eleven su mirada hacia una gestión de proyectos madura y estratégica; y a las empresas, para que integren la medición como parte de un proceso vivo y no como un reporte estático. Algunas recomendaciones para contar con un sistema de medición de la gestión de proyectos en una empresa son:
Medir bien no es solo una técnica: es una decisión cultural que marcará la diferencia entre proyectos que cumplen y proyectos que trascienden, entre proyectos exitosos y proyectos que fracasan, entre empresas con ventaja competitiva y empresas con pérdida de recursos en su gestión. Ya no es solo la gestión de proyectos un día a día, sino que herramientas y mediciones contamos para ello y cómo se monitorean y gestionan en el tiempo. English VersionIn today's business world, where the pressure to achieve concrete results is increasingly intense, measuring project performance has become a common practice, almost an obsession. The Project Management Analysis in Ecuador confirms that "performance measurements" rank first among the most widely used practices by organizations. However, the underlying question is unavoidable: are we measuring correctly or are we simply limiting ourselves to generating numbers that tell little about the true impact of projects? The Project Management Institute (PMI) warns that measuring performance cannot be limited to meeting schedules and budgets. These metrics, although necessary, are insufficient if they are not connected to value creation, strategic alignment, and the sustainability of results. In Ecuador, the report reveals that many projects do meet their immediate objectives, but in most cases, delays, scope changes, and partial resource shortages continue to be the norm. This leads us to reflect that performance tracking is not failing in its intention, but in its approach: measuring is not the same as managing. Doing it well involves moving from a reductionist view to a holistic one. On the one hand, we need leading indicators that anticipate risks, changes in priorities, and bottlenecks, instead of relying solely on lagging metrics that only show what has already happened. For those aspiring to be project managers in Ecuador, the recommendations are clear. First, invest in international training and certifications: only a third of local professionals possess these, highlighting a competitiveness gap compared to global markets. Second, strengthen digital and strategic leadership skills, as project management has evolved beyond task control to guiding teams, influencing the organization, and building trust. Third, adopt artificial intelligence and PPM tools to improve forecasting, resource allocation, and transparency in results. And finally, promote the creation of robust project management offices (PMOs) in companies, because centralizing measurement and standardizing success criteria is the only way to reduce subjectivity in evaluation. Ecuadorian organizations are at a turning point: they measure a lot, but they still don't measure what really matters. As long as we continue to confuse project success with simply delivering it on time and within planned costs, we will continue to ignore its impact on customer value, sustainability, and the country's competitiveness. Therefore, the invitation is twofold: to professionals, to raise their sights toward mature and strategic project management; and to companies, to integrate measurement as part of a living process and not as a static report. Some recommendations for having a project management measurement system in a company are: 1. Define clear and shared success criteria
2. Design a balanced set of indicators (KPIs and KRIs)
3. Standardize metrics with the support of the PMO
4. Integrate technological tools
5. Link measurement to strategic decision-making
6. Include organizational maturity and learning metrics
7. Periodically review and update the metrics system
Measuring well isn't just a technique: it's a cultural decision that will make the difference between projects that deliver and projects that transcend, between successful projects and projects that fail, between companies with a competitive advantage and companies with a loss of management resources. It's no longer just about managing projects on a day-to-day basis, but rather about the tools and metrics we have for it and how they are monitored and managed over time. |
The Future of Project Management Culture in Ecuador - El Futuro de la Cultura de Dirección de Proyectos en Ecuador.
| En los últimos años, la dirección de proyectos en Ecuador ha experimentado una evolución significativa, impulsada por la digitalización, la adopción de metodologías ágiles y la creciente necesidad de sostenibilidad en las organizaciones. De acuerdo con el informe "Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador, Volumen 1" (González & Jaramillo, 2024), la cultura de dirección de proyectos en el país aún está en desarrollo y carece de un marco consolidado de referencia, lo que genera retos y oportunidades para su fortalecimiento. Uno de los hallazgos clave del informe es la transición hacia metodologías híbridas, donde prácticas predictivas se combinan con enfoques ágiles para una mayor adaptabilidad. Sin embargo, el uso de marcos ágiles sigue siendo limitado, con una preferencia marcada por enfoques tradicionales. Según los datos, el 31% de los encuestados indicó que en sus empresas se utilizan enfoques híbridos, mientras que un 41% sigue aplicando métodos predictivos de manera predominante (González & Jaramillo, 2024). Sectores como la construcción, la tecnología y el sector público han comenzado a adoptar estos enfoques con el objetivo de mejorar su competitividad. La sostenibilidad también ha cobrado relevancia en la dirección de proyectos en Ecuador. Cada vez más empresas integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en la gestión de sus iniciativas, alineándose con estándares internacionales como los promovidos por la Global Reporting Initiative (2023). No obstante, aún queda un largo camino por recorrer en la implementación efectiva de estas prácticas. De acuerdo con el informe, solo el 15% de las empresas encuestadas han incorporado estrategias ESG en sus proyectos, lo que sugiere una oportunidad de crecimiento en esta área. Otro aspecto relevante del informe es el perfil del director de proyectos en Ecuador. Se observa que el 70,7% de los directores de proyectos tienen un nivel de estudios de maestría o doctorado, pero solo el 32,8% cuenta con certificaciones internacionales, siendo la PMP® la más común. Además, el 67,2% de los directores de proyectos no pertenece a un capítulo del PMI, lo que indica la necesidad de fortalecer la profesionalización del sector a través de certificaciones y formación continua (González & Jaramillo, 2024). En cuanto a los principales retos en la gestión de proyectos, el informe destaca que las principales causas de fracaso incluyen el cambio de prioridades organizacionales (17,2%), la falta de recursos (17,2%) y la recopilación inadecuada de requisitos (12,1%). También se identificó que el 65,5% de las empresas no cuentan con un departamento formal de gestión de proyectos, lo que limita la implementación de mejores prácticas y afecta la eficiencia en la ejecución de iniciativas estratégicas. Por otro lado, la tecnología está ganando relevancia en el ámbito de la gestión de proyectos en Ecuador. Aunque solo el 10% de las empresas encuestadas han integrado herramientas avanzadas de IA en sus procesos, la adopción de machine learning, automatización de procesos y software de gestión de portafolio de proyectos (PPM) está en crecimiento. El 44,8% de los encuestados considera que la tecnología de procesamiento de lenguaje natural es clave para la optimización de la gestión de proyectos, mientras que el 46,6% valora el deep learning como un factor relevante en la predicción y análisis de datos. El futuro de la dirección de proyectos en Ecuador dependerá de la capacidad de las empresas y profesionales para adaptarse a estos cambios y liderar con una visión estratégica. Para profundizar en estos temas y comprender mejor el estado actual de la dirección de proyectos en Ecuador, recomendamos la lectura del informe "Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador, Volumen 1". Este documento ofrece datos clave y análisis detallados que permiten visualizar las tendencias, oportunidades y desafíos del sector. Lo pueden encontrar p en el link: https://www.researchgate.net/publication/385885147_Analisis_de_la_Gestion_de_Proyectos_en_Ecuador. Además, invitamos a todos los profesionales interesados a participar en el levantamiento de información para la edición 2025, contribuyendo con su experiencia y conocimientos a la construcción de un ecosistema de proyectos más sólido y alineado con las necesidades del mercado. Puede realizar al encuesta en el siguiente link: https://forms.gle/SLWicZEPWe4TRuyd6.
English Version In recent years, project management in Ecuador has undergone significant evolution, driven by digitalization, the adoption of agile methodologies, and the growing need for sustainability in organizations. According to the report "Analysis of Project Management in Ecuador, Volume 1" (González & Jaramillo, 2024), the project management culture in the country is still developing. It lacks a consolidated reference framework, presenting challenges and opportunities for strengthening. One of the report's key findings is the transition towards hybrid methodologies, where predictive practices are combined with agile approaches for greater adaptability. However, the use of agile frameworks remains limited, with a strong preference for traditional approaches. According to the data, 31% of respondents indicated that their companies use hybrid approaches, while 41% continue to predominantly apply predictive methods (González & Jaramillo, 2024). Construction, technology, and the public sector have begun adopting these approaches to enhance competitiveness. Sustainability has also gained relevance in project management in Ecuador. More and more companies are integrating Environmental, Social, and Governance (ESG) criteria into their project management strategies, aligning with international standards such as those promoted by the Global Reporting Initiative (2023). However, there is still a long way to go before effectively implementing these practices. According to the report, only 15% of surveyed companies have incorporated ESG strategies into their projects, indicating a growth opportunity in this area. Another relevant aspect of the report is the profile of project managers in Ecuador. The data shows that 70.7% of project managers hold a master’s or doctoral degree, but only 32.8% have international certifications, with PMP® being the most common. Additionally, 67.2% of project managers do not belong to a PMI chapter, highlighting the need to strengthen sector professionalization through certifications and continuous training (González & Jaramillo, 2024). Regarding the main challenges in project management, the report highlights that the primary causes of project failure include changes in organizational priorities (17.2%), lack of resources (17.2%), and inadequate requirements gathering (12.1%). It was also identified that 65.5% of companies do not have a formal project management department, limiting the implementation of best practices and affecting efficiency in executing strategic initiatives. On the other hand, technology is becoming increasingly relevant in project management in Ecuador. Although only 10% of surveyed companies have integrated advanced AI tools into their processes, adopting machine learning, process automation, and project portfolio management (PPM) software is growing. 44.8% of respondents consider natural language processing technology key for optimizing project management, while 46.6% value deep learning as a relevant factor in data prediction and analysis. The future of project management in Ecuador will depend on the ability of companies and professionals to adapt to these changes and lead with a strategic vision. To delve deeper into these topics and better understand the current state of project management in Ecuador, we recommend reading the report "Analysis of Project Management in Ecuador, Volume 1." This document provides key data and in-depth analysis that allow visualization of trends, opportunities, and challenges in the sector. You can access it at the following link: https://www.researchgate.net/publication/385885147_Analisis_de_la_Gestion_de_Proyectos_en_Ecuador. Additionally, we invite all interested professionals to participate in the data collection for the 2025 edition, contributing their experience and knowledge to constructing a stronger project ecosystem aligned with market needs. You can complete the survey using the following link: https://forms.gle/SLWicZEPWe4TRuyd6. |
La Evolución de la Agilidad en la Dirección de Proyectos: ¿Estancamiento o Transformación? - The Evolution of Agility in Project Management: Stagnation or Transformation?
| Entrando en este año 2025, quise realizar una retrospectiva de los enfoques de proyectos. En algunos artículos se muestra la tendencia incremental del uso de enfoques híbridos, así como artículos donde se discute la muerte del enfoqué agil puro, como lo muestra el artículo ¿Será la IA la muerte de Agile? en donde se indica "Agile se convirtió en lo que intentó destruir" (Carboni, 2024). En los últimos años, la metodología ágil ha sido una pieza clave en la transformación de la gestión de proyectos. Desde su concepción con el Manifiesto Ágil en 2001, sus principios han influenciado significativamente la manera en que los equipos trabajan, fomentando la colaboración, la adaptabilidad y la entrega incremental de valor. Sin embargo, estudios recientes sugieren que el porcentaje de adopción de prácticas de agilidad pura ha disminuido en comparación con otros enfoques híbridos o adaptativos (Ågerfalk et al., 2020; PMI, 2023). Inicialmente, las prácticas ágiles como Scrum, Kanban y XP capturaron la atención de la industria debido a su capacidad para abordar proyectos en entornos de alta incertidumbre (Highsmith, 2009). Sin embargo, con el paso del tiempo, las organizaciones comenzaron a adaptar estos marcos a sus necesidades específicas, dando lugar a enfoques híbridos que combinan elementos predictivos y ágiles. Esto ha llevado a una disminución del uso exclusivo de metodologías ágiles en su forma pura (PMI, 2022). Alguna de las razones identificadas del decrecimiento en el uso de la agilidad pura son:
Algunos autores sugieren que la agilidad ha perdido su esencia transformadora y se ha convertido en una versión más flexible del enfoque predictivo. Esto ocurre porque las organizaciones tienden a institucionalizar las prácticas ágiles, convirtiéndolas en procesos estandarizados y burocráticos que limitan su capacidad de adaptación (Winter et al., 2020). Esta crítica también se basa en el hecho de que muchas implementaciones ágiles se centran más en cumplir con el "manual" que en seguir los principios fundamentales de entrega rápida y valor incremental. Las tendencias en la Dirección de Proyectos y que deben ser tomado muy en cuenta durante el 2025 son:
La disminución en el uso de la agilidad pura considero que no debe interpretarse como una falla, sino como una evolución hacia enfoques más adaptativos, flexibles e integral que reflejan las complejidades del mundo actual. La clave está en mantener los principios fundamentales de la agilidad, mientras se aprovechan las mejores prácticas de otros enfoques para maximizar el valor de los proyectos además de incorporar nuevas tecnología como la Inteligencia Artificial (IA) para incrementar el dinamismo de la información.
English version. Entering 2025, I wanted to take a retrospective of project approaches. Some articles show the incremental trend of using hybrid approaches and discuss the death of the pure agile approach, as shown in the article Will AI be the death of Agile? It is stated that "Agile became what it tried to destroy" (Carboni, 2024). In recent years, the agile methodology has been a key piece in project management transformation. Since its conception with the Agile Manifesto in 2001, its principles have significantly influenced how teams work, encouraging collaboration, adaptability, and incremental value delivery. However, recent studies suggest that the percentage of adoption of pure agile practices has decreased compared to other hybrid or adaptive approaches (Ågerfalk et al., 2020; PMI, 2023). Initially, agile practices such as Scrum, Kanban, and XP captured the industry's attention due to their ability to address projects in highly uncertain environments (Highsmith, 2009). However, over time, organizations began to adapt these frameworks to their specific needs, giving rise to hybrid approaches that combine predictive and agile elements. This has led to a decline in the exclusive use of agile methodologies in their pure form (PMI, 2022). Some of the identified reasons for the decrease in the use of pure agility are:
Some authors suggest that agility has lost its transformative essence and has become a more flexible version of the predictive approach. This occurs because organizations tend to institutionalize agile practices, turning them into standardized and bureaucratic processes that limit their ability to adapt (Winter et al., 2020). This criticism is also based on the fact that many agile implementations focus more on complying with the "manual" than on following the fundamental principles of rapid delivery and incremental value. The trends in Project Management that must be taken into account during 2025 are:
I believe that the decline in the use of pure agility should not be interpreted as a failure but rather as an evolution towards more adaptive, flexible, and comprehensive approaches that reflect the complexities of today's world. The key is to maintain the fundamental principles of agility, while leveraging best practices from other approaches to maximize the value of projects and incorporating new technologies such as Artificial Intelligence (AI) to increase the dynamism of information. Bibliografía
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