La IA ya está aquí: ¿cómo pueden los project managers usarla antes de quedar obsoletos?. - AI is here: How can project managers use it before it becomes obsolete?
| La inteligencia artificial (IA) no es una moda ni un “nice to have”: es el nuevo lenguaje operativo de los negocios y, por tanto, de los proyectos. Mientras muchos directores de proyecto aún discuten si su organización debería “probar algo de IA”, otras compañías ya automatizan la PMO, predicen riesgos con modelos de machine learning, redactan informes ejecutivos en minutos con modelos de lenguaje y optimizan la asignación de recursos en tiempo (casi) real. En Ecuador, los datos del Análisis de la Gestión de Proyectos muestran que el ecosistema todavía está madurando: 65,5% de las empresas no cuentan con un departamento específico para la gestión de proyectos (PMO), 44,8% declara no tener personal con formación especializada en dirección de proyectos y sólo el 32,8% de los profesionales encuestados posee certificaciones internacionales; aun así, la IA ya figura como importante para muchos, destacando tecnologías como deep learning, machine learning, NLP y blockchain. Desde la perspectiva del Project Management Institute (PMI), el rol del director de proyectos se ha ido moviendo desde el “gestor de entregables” hacia un integrador de valor, estratega adaptable y líder impulsado por datos. La IA acelera ese giro: transfiere al algoritmo las tareas transaccionales (reportería, estimaciones, procesamiento de cambios, consolidación de lecciones aprendidas) y libera tiempo humano para lo que PMI llama consistentemente power skills: liderazgo, influencia, pensamiento sistémico, ética y juicio. Si el project manager no abraza esa reasignación, quedará atrapado defendiendo tareas que la máquina hará más rápido, más barato y —tarde o temprano— mejor. El informe revela una fuerte preferencia por enfoques predictivos y mediciones clásicas del desempeño (primer y segundo lugar del ranking de prácticas), con baja adopción de marcos ágiles escalados, Kanban y DevOps. Eso abre una ventana clara: la IA puede ser el puente práctico hacia verdaderos enfoques híbridos, porque permite simular escenarios (predictivo) y, al mismo tiempo, aprender de iteraciones rápidas (ágil). Por ejemplo:
No es casual que, en el informe, tecnologías como machine learning (41,4% la considera importante), deep learning (46,6%), NLP (44,8%) y blockchain (43,1%) ya sean vistas como relevantes: el terreno está abonado para dar el salto, pero falta método, gobierno de datos y, sobre todo, patrones de uso repetibles que hagan que la IA deje de ser un experimento aislado y pase a formar parte del sistema operativo de la organización. Casos de uso reales y herramientas emergentes que ya podemos integrar
Algunas de las actividades concretas que podemos analizar para implementar la IA en los proyectos son:
El director de proyectos del futuro cercano no se define por las herramientas que domina, sino por su capacidad de traducir problemas complejos en flujos de datos, algoritmos y decisiones humanas informadas. No es reemplazado por la IA; es reemplazado por quien sepa trabajar con ella. La obsolescencia no vendrá porque “una máquina haga su trabajo”, sino porque otro profesional que entregará más valor, más rápido y con menos fricción. Ecuador tiene una oportunidad única: partir de una base que reconoce la importancia de la IA, pero que aún no la integra sistemáticamente, permite saltar etapas si se articula una agenda país-empresa-profesional coherente: PMOs digitales, programas de certificación que incluyan IA aplicada, repositorios nacionales de lecciones aprendidas anonimizadas, y comunidades que compartan playbooks y modelos reutilizables. Este ensayo es apenas una puerta de entrada. La invitación es a leer completo el Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador, Volumen 1, entender dónde estamos realmente y decidir, con evidencia local, por dónde empezar a incorporar IA en la práctica diaria. Disponible a través de Grupo González – Línea ESPRO en el link: https://escueladeproyectos.dipromacom.net El reloj ya corre: la IA está aquí. El reto es que todos los project managers también lo estemos. English VersionArtificial intelligence (AI) is neither a fad nor a "nice-to-have ": it is the new operational language of business, and therefore, of projects. While many project managers are still debating whether their organization should "try some AI," other companies are already automating the PMO, predicting risks with machine learning models, writing executive reports in minutes with language models, and optimizing resource allocation in (almost) real time. In Ecuador, data from the Project Management Analysis indicate that the ecosystem is still maturing: 65.5% of companies do not have a dedicated project management department (PMO), 44.8% report not having staff with specialized training in project management, and only 32.8% of the professionals surveyed hold international project management certifications. Even so, AI is already considered important to many, with technologies such as deep learning, machine learning, NLP, and blockchain being highlighted. From the Project Management Institute (PMI) perspective, the role of the project manager has been shifting from "deliverables manager" to that of a value integrator, adaptable strategist, and data-driven leader. AI accelerates this shift: it transfers transactional tasks (reporting, estimating, change processing, and consolidating lessons learned) to the algorithm, freeing up human time for what PMI consistently calls power skills: leadership, influence, systems thinking, ethics, and judgment. If the project manager doesn't embrace this reallocation, they'll be stuck defending tasks that the machine will do faster, cheaper, and—sooner or later—better. The report reveals a strong preference for predictive approaches and classic performance measurements (first and second in the ranking of practices), with low adoption of scaled agile frameworks, Kanban, and DevOps. This opens a clear window: AI can be the practical bridge to true hybrid approaches, because it allows for simulating scenarios (predictive) and, at the same time, learning from rapid iterations (agile). For example:
It's no coincidence that, in the report, technologies such as machine learning (41.4% consider it important), deep learning (46.6%), NLP (44.8%), and blockchain (43.1%) are already seen as relevant: the ground is ripe for making the leap, but what's lacking is a method, data governance, and, above all, repeatable usage patterns that will transform AI from an isolated experiment to an integral part of the organization's operating system.
Some of the specific activities we can analyze to implement AI in projects are:
The project manager of the near future is not defined by the tools they master, but by their ability to translate complex problems into data flows, algorithms, and informed human decisions. AI does not replace them; they are replaced by those who know how to work with it. Obsolescence will not come about because "a machine does its job," but because another professional will deliver more value, faster, and with less friction. Ecuador has a unique opportunity: starting from a foundation that recognizes the importance of AI, but has not yet systematically integrated it, allows for leaps forward if a coherent country-company-professional agenda is articulated: digital PMOs, certification programs that include applied AI, national repositories of anonymized lessons learned, and communities that share playbooks and reusable models. This essay is merely a starting point. The invitation is to read the entire Analysis of Project Management in Ecuador, Volume 1, to understand where we really are and decide, based on local evidence, where to start incorporating AI into daily practice. Available through Grupo González – Línea ESPRO at the link: https://escueladeproyectos.dipromacom.net The clock is ticking: AI is here. The challenge is for all project managers to be here too. |
La invisibilidad del director de proyectos en la toma de decisiones: ¿por qué aún no lideramos los presupuestos? - The invisibility of the project manager in decision-making: Why aren't we still leading budgets?
| En la teoría, el director de proyectos es quien lidera, guía y toma decisiones estratégicas para lograr que un proyecto avance con éxito desde su inicio hasta su cierre. Pero en la práctica ecuatoriana, y quizás de algunos países, esta figura sigue atrapada en una paradoja organizacional: se espera que entregue resultados sobresalientes, sin que se le otorgue el poder y autoridad necesaria para alcanzarlos. Una de las manifestaciones más evidentes de esta contradicción se observa en la gestión presupuestaria. Según el reciente Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador (González y Jaramillo, 2024), apenas el 32,8% de los directores de proyectos gestionan directamente los presupuestos de sus iniciativas. En contraste, el 41,4% de los presupuestos están bajo la responsabilidad de gerentes funcionales, y otro 17,2% recae en líderes funcionales o administrativos. Es decir, en más de la mitad de los casos, quien lidera el proyecto no tiene el control financiero del mismo. Esto genera una situación insostenible, en la que los directores deben rendir cuentas por resultados que dependen de decisiones tomadas por otros actores. Esta falta de empoderamiento no es un simple error técnico; es un síntoma de una cultura organizacional que todavía no reconoce al director de proyectos como un líder estratégico, sino como un rol solo operacional de coordinación de reuniones. En muchas empresas ecuatorianas, el rol del director de proyectos es visto como operativo, limitado a gestionar cronogramas y coordinar tareas, mientras que las decisiones clave, como la aprobación de gastos, la asignación de recursos o la reprogramación presupuestaria, permanecen en manos de otros. Las consecuencias de esta desconexión son profundas. Sin control sobre el presupuesto, el director de proyectos no puede tomar decisiones oportunas ante riesgos emergentes ni ajustar recursos de forma proactiva. La planificación pierde precisión, la ejecución se ralentiza y los costos tienden a desviarse. Además, esta situación mina la motivación del líder de proyecto, quien muchas veces se convierte en un mero intermediario entre los intereses del área funcional y las necesidades del equipo de trabajo. El impacto de esta falta de autoridad presupuestaria también se refleja en los resultados. El informe revela que las causas más frecuentes de fracaso en los proyectos ecuatorianos son el cambio constante de prioridades organizacionales (17,2%), los recursos limitados (17,2%) y la recolección inadecuada de requisitos (12,1%). Todas estas causas tienen un denominador común: una gobernanza débil, donde las decisiones críticas no están alineadas con el liderazgo del proyecto. La falta de una figura que tenga tanto la responsabilidad como la autoridad para guiar el proyecto termina comprometiendo su éxito. Para comprender por qué esta situación persiste, debemos mirar más allá de las cifras y explorar el entorno estructural que la permite. Primero, la cultura de gestión en muchas organizaciones ecuatorianas sigue estando anclada en modelos funcionales tradicionales. En estos esquemas, el poder está concentrado en las líneas jerárquicas verticales y no se distribuye de forma transversal a los líderes de proyecto. Segundo, existe una visión limitada del rol del director de proyectos, a quien se le sigue viendo como un ejecutor técnico y no como un estratega capaz de generar valor. Tercero, aún se percibe cierta desconfianza institucional hacia estos profesionales, alimentada por el bajo porcentaje de certificaciones internacionales: apenas el 32,8% de los encuestados posee alguna, siendo la PMP®. Esta carencia puede influir en la reticencia de las organizaciones a delegar el control de recursos significativos. No obstante, esta realidad puede y debe cambiar. Para lograrlo, es imprescindible que las empresas ecuatorianas adopten un nuevo modelo de gobernanza de proyectos. Este modelo debe reconocer formalmente al director de proyectos como un líder con poder de decisión presupuestaria. No se trata simplemente de modificar una estructura organizacional, sino de transformar la mentalidad con la que se aborda la gestión de proyectos. Una solución clave es fortalecer las Oficinas de Gestión de Proyectos (PMO), ya que estas estructuras permiten establecer políticas claras sobre roles, responsabilidades, niveles de autoridad y rendición de cuentas. Una PMO madura no solo respalda al director de proyecto, sino que actúa como puente entre la alta dirección y los equipos operativos, asegurando una alineación constante entre los objetivos estratégicos y la ejecución táctica. Asimismo, es fundamental invertir en el desarrollo profesional de los directores de proyecto. Obtener certificaciones internacionales como PMP®, PMI-ACP® o CAPM®, no debe verse como un lujo, sino como una inversión estratégica en la credibilidad del liderazgo técnico. Más allá de la certificación, los directores de proyectos deben fortalecer sus habilidades en gestión financiera, negociación, comunicación efectiva y liderazgo organizacional. Dominar el lenguaje del presupuesto es también dominar el lenguaje del poder. Para quienes aspiran a convertirse en directores de proyectos, el mensaje es claro: no basta con conocer metodologías o dominar herramientas digitales. Hoy, más que nunca, es indispensable construir una identidad profesional sólida, capaz de generar confianza, inspirar a los equipos y negociar con decisión frente a las altas esferas organizacionales. Formarse, certificarse, participar en comunidades como el PMI y asumir roles de voluntariado profesional son pasos fundamentales para dejar atrás la invisibilidad y convertirse en protagonistas del cambio. En definitiva, el camino hacia una gestión de proyectos moderna, efectiva y alineada con las mejores prácticas internacionales no se construye con buenas intenciones, sino con decisiones estructurales. Empoderar al director de proyectos para que lidere también el presupuesto es más que una necesidad: es un paso ineludible hacia la eficiencia, la transparencia y el verdadero liderazgo de proyectos en Ecuador. Te invito a leer el informe completo "Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador" para descubrir en profundidad los hallazgos, cifras, gráficos y estrategias que marcarán el futuro de esta disciplina en el país. Disponible a través de Grupo González – Línea ESPRO en el link: https://escueladeproyectos.dipromacom.net
English Version In theory, the project manager is the person who leads, guides, and makes strategic decisions to ensure a project's successful progress from inception to completion. But in Ecuadorian practice, and perhaps in some other countries, this figure remains trapped in an organizational paradox: they are expected to deliver outstanding results without being granted the power and authority necessary to achieve them. One of the most evident manifestations of this contradiction is observed in budget management. According to the recent Analysis of Project Management in Ecuador (González and Jaramillo, 2024), only 32.8% of project managers directly manage the budgets of their initiatives. In contrast, 41.4% of budgets are under the responsibility of functional managers, and an additional 17.2% fall under the purview of functional or administrative leaders. In other words, in more than half of the cases, the project leader does not have financial control over the project. This creates an unsustainable situation in which project managers are held accountable for results that depend on decisions made by other stakeholders. This lack of empowerment is not a simple technical error; it is a symptom of an organizational culture that still fails to recognize the project manager as a strategic leader, but rather as a purely operational role, focusing on coordinating meetings. In many Ecuadorian companies, the project manager's role is often viewed as operational, with a focus on managing schedules and coordinating tasks. At the same time, key decisions, such as expense approval, resource allocation, or budget rescheduling, remain in the hands of others. The consequences of this disconnect are profound. Without control over the budget, the project manager cannot make timely decisions regarding emerging risks or proactively adjust resources to address them. Planning loses precision, execution slows down, and costs tend to slip. Furthermore, this situation undermines the project leader's motivation, who often becomes a mere intermediary between the interests of the functional area and the needs of the work team. The impact of this lack of budgetary authority is also reflected in the results. The report reveals that the most frequent causes of failure in Ecuadorian projects are the constant change of organizational priorities (17.2%), limited resources (17.2%), and inadequate requirements gathering (12.1%). All of these causes have a common denominator: weak governance, where critical decisions are not aligned with project leadership. The lack of a figure with both the responsibility and authority to guide the project ultimately compromises its success. To understand why this situation persists, we must look beyond the numbers and explore the structural environment that enables it. First, the management culture in many Ecuadorian organizations remains anchored in traditional functional models. In these structures, power is concentrated in vertical reporting lines rather than being distributed across project leaders. Second, there is a limited view of the project manager's role, who continues to be viewed as a technical executor rather than a strategist capable of generating value. Third, there remains a certain institutional distrust toward these professionals, fueled by the low percentage of international certifications: only 32.8% of respondents hold one, with the PMP being the only recognized certification. This lack may influence organizations' reluctance to delegate control of significant resources. However, this reality can and must change. To achieve this, Ecuadorian companies must adopt a new project governance model. This model must formally recognize the project manager as a leader with budgetary decision-making power. This is not simply a matter of modifying an organizational structure, but rather a transformation of the mindset with which project management is approached. A key solution is to strengthen Project Management Offices (PMOs), as these structures enable the establishment of clear policies regarding roles, responsibilities, levels of authority, and accountability. A mature PMO not only supports the project manager but also serves as a bridge between senior management and operational teams, ensuring constant alignment between strategic objectives and tactical execution. Likewise, it is essential to invest in the professional development of project managers. Obtaining international certifications such as PMP®, PMI-ACP®, or CAPM® should not be seen as a luxury, but as a strategic investment in the credibility of technical leadership. Beyond certification, project managers must strengthen their skills in financial management, negotiation, effective communication, and organizational leadership. Mastering the language of the budget also means learning the language of power. For those aspiring to become project managers, the message is clear: knowing methodologies or mastering digital tools is not enough. Today, more than ever, it is essential to build a strong professional identity that can generate trust, inspire teams, and negotiate decisively at the highest levels of the organization. Training, certification, participating in communities like the PMI, and taking on professional volunteer roles are fundamental steps to leaving invisibility behind and becoming protagonists of change. Ultimately, the path to modern, effective project management aligned with international best practices is not built on good intentions alone, but on structural decisions. Empowering project managers to also lead the budget is more than a necessity; it is an unavoidable step toward efficiency, transparency, and true project leadership in Ecuador. I invite you to read the full report "Analysis of Project Management in Ecuador" to discover in-depth findings, figures, graphs, and strategies that will shape the future of this discipline in the country. Available through Grupo González – Línea ESPRO at the link: https://escueladeproyectos.dipromacom.net |
Ser Director de Proyectos en Ecuador: Más Allá del Cronograma y el Presupuesto - Being a Project Manager in Ecuador: Beyond Schedule and Budget
| La dirección de proyectos es una de las profesiones más apasionantes, exigentes y estratégicas de nuestro tiempo. No se trata solo de coordinar tareas, hacer cronogramas o entregar informes. Ser director de proyectos es liderar cambios, tomar decisiones bajo presión, inspirar equipos diversos y convertir ideas en realidades concretas. Pero… ¿qué se necesita realmente para ser un buen director de proyectos en Ecuador? ¿Y qué tan alineado está nuestro entorno local con los estándares internacionales?. El reciente informe Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador (González & Jaramillo, 2024) desarrollado por Grupo González y First Vision Consulting, revela una serie de realidades que contrastan con estos estándares internacionales. El PMI® (Project Management Institute) y su Talent Triangle™, define que todo Project Manager debe fortalecer tres grandes áreas de competencia:
Además, el PMI® insiste en que un buen director de proyectos debe actualizarse constantemente, manejar marcos metodológicos tanto predictivos como ágiles, y, cada vez más, saber usar herramientas tecnológicas avanzadas como IA, big data o software especializado (PPM). El informe nacional presenta una radiografía basada en directores de proyectos ecuatorianos de diferentes sectores. Algunos de los hallazgos más llamativos: Lo positivo:
Lo preocupante:
Más allá del título, el sueldo o la industria, un director de proyectos que realmente genera impacto en Ecuador necesita combinar formación sólida, experiencia práctica, visión estratégica y mucha humanidad. Mientras el PMI® promueve el empoderamiento del director de proyectos como líder estratégico, en Ecuador este rol aún enfrenta restricciones:
Estos elementos evidencian que la gestión de proyectos en Ecuador aún se encuentra en una fase de madurez intermedia, con importantes áreas de mejora en cultura organizacional, educación continua y estructura institucional. Si estás comenzando tu camino o ya tienes experiencia y quieres evolucionar, estas recomendaciones son para ti:
La gestión de proyectos en Ecuador está en proceso de transformación, ser director de proyectos en Ecuador hoy es más que un trabajo técnico. Es una oportunidad para transformar realidades, para construir mejores organizaciones y para elevar los estándares del país hacia niveles internacionales. Te invitamos a leer el informe completo "Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador" para descubrir en profundidad los hallazgos, cifras, gráficos y estrategias que marcarán el futuro de esta disciplina en el país. Disponible a través de Grupo González – Línea ESPRO en el link: https://escueladeproyectos.dipromacom.net English VersionProject management is one of the most exciting, demanding, and strategic professions of our time. It's not just about coordinating tasks, creating schedules, or delivering reports; it's about ensuring that everything is done efficiently and effectively. Being a project manager means leading changes, making decisions under pressure, inspiring diverse teams, and turning ideas into concrete realities.
We invite you to read the full report "Analysis of Project Management in Ecuador" to discover in-depth findings, figures, graphs, and strategies that will shape the future of this discipline in the country. Available through Grupo González – Línea ESPRO at the link: https://escueladeproyectos.dipromacom.net |
¿Cómo se organizan los proyectos en Ecuador? Radiografía de la estructura y la autoridad del director de proyectos. - How are projects organized in Ecuador? An overview of the project manager's structure and authority.
| En Ecuador, la dirección de proyectos ha dejado de ser una disciplina emergente para posicionarse como una práctica estratégica clave para las organizaciones modernas. No obstante, a pesar del crecimiento en el interés profesional, uno de los aspectos menos desarrollados, pero más críticos, es la estructura organizacional de los proyectos y el nivel de autoridad que realmente se le otorga al director o directora de proyectos. A través del informe "Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador – Volumen 1" (2024), desarrollado por Grupo González – Línea ESPRO, con el apoyo de profesionales de distintas provincias e industrias, hoy podemos acceder a información clara y basada en evidencia sobre cómo están estructuradas las organizaciones para gestionar proyectos, qué nivel de poder tienen sus líderes y cómo esto influye en la eficiencia y éxito de sus iniciativas. Según el informe, el 65,5% de las empresas no tiene una oficina o área específica para la gestión de proyectos (como una PMO). Esta cifra sugiere que la mayoría de las organizaciones aún operan bajo estructuras funcionales o matrices débiles, en las que el director de proyecto tiene un rol más coordinador que decisor. Esta estructura se caracteriza por una baja autonomía del director del proyecto, dependiente de los líderes funcionales para la toma de decisiones, especialmente en lo relacionado con la asignación de recursos y control presupuestario. El análisis revela que:
Esto no solo limita la capacidad de tomar decisiones ágiles, sino que genera cuellos de botella, conflictos funcionales y posibles retrasos cuando el gerente del área prioriza otras actividades sobre las del proyecto. Además, en cuanto al manejo presupuestario, el 41,4% de los proyectos está bajo control de gerentes funcionales, mientras que solo el 32,8% está en manos de los directores de proyecto. Esto significa que la mayoría de los líderes de proyecto en Ecuador no tienen autonomía sobre el presupuesto, dificultando la planificación y ejecución eficiente. Una estructura organizacional saludable debe asegurar recursos comprometidos y dedicados. Sin embargo, el estudio muestra que el 65,5% de los proyectos operan con asignaciones de recursos parciales, mientras que solo el 31% cuenta con equipos dedicados a tiempo completo. Este modelo fragmentado impide desarrollar equipos cohesionados y limita el sentido de pertenencia hacia los objetivos del proyecto. A pesar de los desafíos estructurales, el talento humano en Ecuador muestra un perfil profesional robusto:
Estos datos son alentadores. Indican que existe una base profesional sólida con capacidad para liderar transformaciones organizacionales si se les otorgan las condiciones adecuadas. En un mundo en el que la innovación, la agilidad y la orientación a resultados definen el éxito, las organizaciones ecuatorianas deben avanzar hacia modelos estructurales más flexibles y enfocados en proyectos, tales como:
La madurez estructural no solo implica cambiar organigramas, sino también transformar la cultura interna, asignar autoridad real, definir procesos claros y profesionalizar al equipo. Una estructura organizativa deficiente no solo limita la eficiencia del proyecto, sino que impacta directamente en los resultados del negocio y el desarrollo del país. En sectores como infraestructura, tecnología, educación o energía, una dirección de proyectos débil puede traducirse en sobrecostos, retrasos, mala calidad y pérdida de oportunidades. Adoptar buenas prácticas en estructuración organizacional genera beneficios como:
El camino hacia una gestión de proyectos efectiva en Ecuador no solo pasa por capacitar profesionales, sino por transformar la estructura organizacional que los rodea. Invitamos a todos los gerentes, ejecutivos, consultores, académicos y profesionales de la gestión de proyectos a leer el informe completo "Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador – Volumen 1", una herramienta valiosa para diagnosticar, comparar y rediseñar la forma en que se gestionan los proyectos en el país. Disponible a través de Grupo González – Línea ESPRO en el link: https://www.researchgate.net/publication/385885147_Analisis_de_la_Gestion_de_Proyectos_en_Ecuador Porque mejorar los resultados de los proyectos comienza por rediseñar la forma en que las organizaciones piensan y estructuran el poder de sus líderes de proyecto.
English VersionIn Ecuador, project management has evolved from an emerging discipline to a key strategic practice for modern organizations. However, despite the growth in professional interest, one of the least developed, but most critical, aspects is the organizational structure of projects and the level of authority granted to the project manager. Through the report "Analysis of Project Management in Ecuador – Volume 1" (2024), developed by Grupo González – Línea ESPRO, with the support of professionals from different provinces and industries, we can now access clear, evidence-based information on how organizations are structured to manage projects, the level of power their leaders have, and how this influences the efficiency and success of their initiatives. According to the report, 65.5% of companies do not have a dedicated office or area for project management, such as a Project Management Office (PMO). This figure suggests that most organizations still operate under weak functional or matrix structures, in which the project manager plays a more coordinating than decision-making role. This structure is characterized by low autonomy for project managers, who rely on functional leaders for decision-making, especially regarding resource allocation and budget control. The analysis reveals that: • Only 29.3% of managers have a high level of authority. This not only limits the ability to make agile decisions but also creates bottlenecks, functional conflicts, and potential delays when the project manager prioritizes other activities over those of the project. Furthermore, regarding budget management, 41.4% of projects are under the control of functional managers, while only 32.8% are in the hands of project managers. This means that the majority of project leaders in Ecuador lack autonomy over the budget, hindering efficient planning and execution. A healthy organizational structure must ensure that it has committed and dedicated resources. However, the study shows that 65.5% of projects operate with partial resource allocations, while only 31% have dedicated full-time teams. This fragmented model prevents the development of cohesive teams and limits the sense of ownership of project objectives. Despite structural challenges, Ecuador's human talent demonstrates a robust professional profile: These data are encouraging. They indicate a solid professional foundation capable of leading organizational transformations, provided the right conditions are in place. In a world where innovation, agility, and results-oriented define success, Ecuadorian organizations must move toward more flexible and project-focused structural models, such as: Structural maturity not only involves changing organizational charts but also transforming the internal culture, assigning absolute authority, defining transparent processes, and professionalizing the team. A poor organizational structure not only limits project efficiency but also directly impacts business results and the country's development. In sectors such as infrastructure, technology, education, and energy, weak project management can result in cost overruns, delays, poor quality, and missed opportunities. Adopting good practices in organizational structuring generates benefits such as: The path to effective project management in Ecuador involves not only training professionals but also transforming the organizational structure that surrounds them. Available through Grupo González – Línea ESPRO at the link: Improving project results begins with redesigning the way organizations think and structure the power of their project leaders. |
Dirección de proyectos en Ecuador: una mirada necesaria desde la perspectiva de género - Project management in Ecuador: a necessary perspective from a gender perspective
| La gestión de proyectos en Ecuador está en plena evolución. Cada vez más organizaciones reconocen que su competitividad depende de su capacidad para ejecutar proyectos de forma eficaz, estratégica y alineada con los estándares internacionales. Sin embargo, este crecimiento no ha estado libre de desafíos estructurales. Uno de los más urgentes es la brecha de género que persiste en los roles de liderazgo y toma de decisiones dentro del mundo de los proyectos. El reciente “Análisis de la Gestión de Proyectos en Ecuador Volumen 1”, elaborado por Grupo González en colaboración con First Vision Consulting, presenta una radiografía precisa y actualizada del estado del arte de la dirección de proyectos en el país. A partir de una muestra de profesionales del sector, se obtienen hallazgos que invitan a la reflexión, particularmente cuando se examina la variable género. Según el informe, solo el 34,5% de los encuestados son mujeres, frente a un 65,5% de hombres. Esta brecha en la representación se acentúa al revisar los cargos: mientras el 41,4% del total tiene el rol de Director de Proyecto, no se especifica cuántas mujeres ocupan esta posición, aunque los datos cruzados muestran que las mujeres están menos representadas en los niveles jerárquicos más altos y en los salarios más competitivos. En cuanto a los niveles de estudio, el 70,7% de los profesionales tiene formación de cuarto nivel (maestría y/o doctorado), pero el análisis de distribución por género y nivel educativo arroja un resultado inquietante: aunque el nivel educativo alto está presente en ambos géneros, no se traduce en igualdad salarial para las mujeres. El informe aplicó la prueba estadística chi-cuadrado para examinar la relación entre el género, el cargo y el rango salarial. Los resultados son concluyentes:
Esto sugiere que las mujeres, incluso cuando ocupan cargos similares a los de sus pares hombres, no reciben una compensación equivalente. A esto se suma que el 50% de las mujeres se encuentra en el rango salarial menor a $2.000, mientras que los hombres distribuyen su participación con mayor presencia en los tramos de $2.001 a $5.000 o más. Del total de encuestados, apenas el 32,8% cuenta con certificaciones internacionales, siendo la más común la PMP® (Project Management Professional). El informe muestra que las certificaciones, el nivel de estudios y el tiempo de experiencia están directamente relacionados con el salario. Pero nuevamente, el género aparece como un condicionante que afecta esta lógica meritocrática: el género masculino tiene mayor probabilidad de que estas variables se traduzcan en mejores ingresos, mientras que en el caso de las mujeres, el impacto es limitado. Frente a esta realidad, el informe no se queda en el diagnóstico. Propone acciones claras para cerrar las brechas y fortalecer el ecosistema de proyectos en el país. Desde una perspectiva de género, destacan las siguientes:
La gestión de proyectos moderna exige liderazgo colaborativo, visión sistémica, habilidades de negociación y capacidad para gestionar el cambio. Numerosos estudios internacionales han demostrado que los equipos diversos son más eficaces en entornos de alta incertidumbre y transformación constante. En ese sentido, la inclusión de mujeres en cargos de liderazgo no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia inteligente de gestión. Hoy, Ecuador tiene la oportunidad de fortalecer su cultura de proyectos no solo desde la técnica, sino desde el enfoque inclusivo. Si queremos un país más competitivo, más preparado y más justo, debemos garantizar que la dirección de proyectos esté liderada por talento, no por género. Este informe es un insumo valioso para organizaciones públicas, privadas, instituciones académicas y profesionales independientes. Su lectura detallada puede ayudar a tomar mejores decisiones, generar políticas de igualdad y construir un entorno donde las mujeres líderes de proyectos no sean una excepción, sino parte esencial de la norma. Pueden leer el informe completo en: https://www.researchgate.net/publication/385885147_Analisis_de_la_Gestion_de_Proyectos_en_Ecuador. La dirección de proyectos en Ecuador tiene un largo camino por recorrer. Hagámoslo juntos. Y sobre todo, hagámoslo en igualdad y seguramente en el volumen 2 del informe podremos ver los cambios.
English VersionProject management in Ecuador is rapidly evolving. More and more organizations recognize that their competitiveness depends on their ability to execute projects effectively, strategically, and in line with international standards. However, this growth has not been without structural challenges. One of the most pressing is the gender gap in leadership and decision-making roles within the project world. The recent "Analysis of Project Management in Ecuador Volume 1," prepared by Grupo González in collaboration with First Vision Consulting, presents an accurate and up-to-date snapshot of the state of the art of project management in the country. Based on a sample of industry professionals, the findings are thought-provoking, particularly when examining the gender variable. According to the report, only 34.5% of those surveyed were women, compared to 65.5% of men. This representation gap is accentuated when examining job titles. At the same time, 41.4% of the total number of women hold the role of Project Manager, it is not specified how many women have this position. However, cross-referenced data show that women are less represented at the highest hierarchical levels and with the most competitive salaries. The report applied the chi-square statistical test to examine the relationship between gender, job title, and salary range. The results are conclusive: This suggests that even when they hold positions similar to their male counterparts, women do not receive equivalent compensation. Added to this, 50% of women are in the salary range below $2,000, while men distribute their share more heavily in the ranges from $2,001 to $5,000 or more. Faced with this reality, the report does not stop at a diagnosis. It proposes clear actions to close the gaps and strengthen the project ecosystem in the country. From a gender perspective, the following stand out:
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